Cómo mirar la mujer rusa

Entrevista a Noam Chomsky

2020.06.19 20:36 Lorenzo_Milera Entrevista a Noam Chomsky

Entrevista a Noam Chomsky
Esta es la transcripción de mi entrevista a Noam Chomsky. Tuvo lugar en su despacho en Tucson, en la Universidad de Arizona, el 18 de febrero de 2020. La entrevista original en inglés está aquí.

Tenía curiosidad por saber más sobre su relación con los anarquistas españoles. Le oí contar que cuando era joven conoció a algunos.
A finales de los años treinta, principios de los cuarenta.
¿Entonces fue después de acabada la Guerra Civil?
Fue después de que se aplastara la revolución y mucha gente huyera del país. Creo que unos 40.000 fueron a México. No sé cuántos vinieron aquí. ¿Conoces Nueva York?
No mucho.
Hoy en día está muy gentrificado y fino, pero por entonces había muchos barrios pobres. La zona al sur de la Calle 42, hacia la Cuarta Avenida, era bastante sórdida. Había muchas librerías pequeñas, y algunas las llevaban europeos exiliados. Unos cuantos eran españoles, varios de los cuales venían de comunidades anarquistas en España. Y una de las organizaciones anarquistas más importantes, Freie Arbeiter Stimme, tenía su sede por esa zona. Yo vivía en Filadelfia, que está a unos 120 km de Nueva York, pero se podía ir en tren. De niño pasaba el rato allí, hablando con ellos, cogía panfletos, me contaban historias… Años después, cuando empecé a escribir sobre ello, pude usar documentos de primera mano que por entonces no estaban disponibles públicamente. Muchos ya lo están. Así es como me inicié en el tema.
Tengo entendido que su tío le influyó mucho. Contaba usted historias del quiosco que tenía…
Mi tío era discapacitado, y durante la Depresión, los discapacitados podían obtener algunos privilegios especiales gracias a las medidas del New Deal. Consiguió un quiosco, que se convirtió en un lugar bastante radical, un punto de encuentro para los expatriados que se reunían allí para hablar. De pequeño los escuchaba y me divertía repartiendo periódicos.
Entonces, ¿conoció a algunos anarquistas españoles y le hablaron de la situación en España?
Contaban sus experiencias. Como te puedes imaginar, estaban encantados de hablar con un chaval que mostraba interés. Me enseñaban libros y panfletos. Muchos de ellos en español o en francés.
Le pregunté acerca de esto en uno de mis correos, porque me interesa el hecho de que usted hable tan a menudo sobre lo que fuera de España se llama la Revolución Española, mientras que en España no se trata este tema. Es algo que no se enseña.
La revolución propiamente dicha acabó alrededor del 19 de mayo de 1938. Después de esa fecha, las tropas mayormente comunistas arrasaron Aragón y destruyeron todos los colectivos. Era el Partido Comunista el que lideraba la contrarrevolución. No querían saber nada de esto. El libro de Orwell, Homenaje a Cataluña, es interesante pero en él dice que no sabía mucho de España. Orwell, que estaba en el POUM, una especie de rama de milicias trotskistas, era bastante hostil a los anarquistas, pero dijo que no podía evitar sentir admiración por lo que estaban haciendo. No le gustaban ideológicamente.
Creo que Orwell era más hostil al Partido Comunista.
Era muy hostil al Partido Comunista porque podía ver cómo las tropas comunistas llegaban y destrozaban todo en Barcelona durante los sucesos de mayo. Formaba parte de lo que básicamente eran las tropas de la República, y describe en su libro a estos combatientes: rifles viejos, ropas raídas… Y de repente llegan estos guardias de asalto, con sus uniformes y armas modernas. Y son el ejército comunista. Llegan y se cargan todo. Es algo que ya casi nadie recuerda.
Eso es lo que me más me interesa, porque yo aprendí esto no en la enseñanza pública, sino leyendo a Orwell y a usted.
Un par de años después de que muriera Franco, cuando, en teoría, había vuelto la democracia, di unas charlas en Barcelona. Mencioné algunas cosas que supuse que todo el mundo sabría. Los únicos que sabían a qué me refería eran los de mi edad. Me pasó lo mismo después en Oviedo. Allí hubo revueltas muy importantes en 1934. Los obreros y campesinos tomaron el ayuntamiento y establecieron una especie de república democrática. Se destruyó por la fuerza. Fue un acontecimiento enorme pero, salvo los más mayores, nadie lo sabía. Me encontré lo mismo en Grecia cuando fui a dar charlas después de que cayera la dictadura. Fui allí unos diez años después y hablé de la revolución en Grecia. Es algo que ha caído por completo en el olvido. En EEUU, las cosas no son muy distintas. Aquí imparto clases a estudiantes universitarios. No saben nada de historia americana. Saben lo que se espera de ellos que sepan. Incluso en la historia de la esclavitud, un tema en que los expertos han ahondado, están apareciendo muchas cosas nuevas. Era mucho peor de lo que se creía. No habíamos mirado donde había que mirar. Es increíble. Pasa incluso en la ciencia: hay un artículo interesante que acaba de publicarse en una revista científica acerca de los orígenes genéticos del ser humano, un ámbito que se ha estudiado en profundidad. Pero señalan que casi todos los estudios han sido de hombres blancos. Nadie se molestaba en mirar en África, y cuando miras en África obtienes toda clase de información diferente. Al fin y al cabo, provenimos de allí.
Cambiando de tema, tengo entendido que apoya la candidatura de Bernie Sanders. Quería saber si tiene alguna crítica sobre su trayectoria política o su campaña actual.
Sus opiniones políticas y las mías son distintas, pero no es de extrañar. Creo que Sanders es un hombre decente y honrado. No es socialista en ningún sentido tradicional del término, sino más bien un liberal al estilo del New Deal. En mi opinión, es así como debería describirse. En Europa le llamarían socialdemócrata, pero EEUU es un país de locos. Este es el único país que conozco en el que la palabra socialista es una palabrota. En el resto del mundo es algo normal. Ser socialista es como ser demócrata o republicano. Pero aquí está contaminada por toneladas de propaganda, de manera que evoca los gulags, las purgas de Stalin… y, por supuesto, la palabra “comunista” no puede ni pronunciarse. En la mayor parte del mundo, cuando alguien es miembro del partido comunista, no pasa nada. Es un partido más. Pero aquí es algo innombrable. Así que creo que habría que preguntarse si fue una buena decisión táctica usar ese término. En cualquier otro país sería completamente normal, pero aquí no.
Él insiste en describirse como un socialista democrático.
Viene a ser un demócrata del New Deal. De hecho, si te fijas, sus políticas no habrían sorprendido mucho a Eisenhower. El país se ha ido tanto hacia la derecha que algunas cosas que le habrían parecido normales a un presidente republicano conservador ahora se consideran descabelladas. En realidad, no es el país el que se ha desplazado a la derecha, sino más bien la clase dirigente. No es lo mismo.
Pero parece que la mayor parte de la gente lo ha aceptado.
Conocen las palabras, pero... Es interesante ver lo que pasa cuando preguntas a la gente que se identifica como muy conservadores: a favor de un gobierno limitado, de valores tradicionales, etc. Cuando les preguntas su opinión sobre temas concretos, descubres que son casi socialdemócratas. Por ejemplo, puede que digan que no debería haber un gobierno y que deberíamos tener valores tradiciones y esas cosas, pero si les preguntas “¿Cree que el gobierno debería financiar la sanidad?” Sí. “¿Debería financiar la educación?” Sí. “¿Las infraestructuras?” Por supuesto. Pero no queremos gobierno. Cuando preguntas a la gente sobre las asistencias sociales, la gente las odia. Reagan las demonizó. Se imaginan las ayudas sociales como una mujer negra rica que llega en una limusina y les roba el sueldo. Pero si les preguntas “¿Cree que el gobierno debería aportar fondos para las mujeres con hijos dependientes?” Sí. “¿Y para los discapacitados?” Claro que sí. Pero nada de asistencia social.
Casi parece que la mayor parte del país es partidaria de Bernie Sanders sin saberlo.
Están a favor de sus políticas, pero en el momento en que se le etiqueta como socialista, sus apoyos caen.
Entonces, ¿cree usted que es un problema de imagen?
Es un problema de propaganda. Este es un país en el que la propaganda está muy enraizada. Pero si te fijas en las opiniones, están muy a la izquierda de las palabras. Es un lugar muy extraño. Por ejemplo, Pew Research, una de las instituciones que estudian la opinión pública más importantes, acaba de publicar un estudio muy interesante. Son bastante fiables. Escogieron unas treinta fuentes de noticias: TV, radio, prensa escrita, blogs. Y preguntaron a la gente “¿Cuáles conoce y considera fiables?”. Y dividieron los resultados entre demócratas y republicanos. Entre los republicanos, casi los únicos que conocen y consideran fiables son Fox News, Rush Limbaugh y Breitbart. Lo que están recibiendo es una visión del mundo…
Sí, es de locos.
Hay algunos estudios que clasifican a los partidos políticos del mundo de izquierda a derecha, en función de sus posturas sobre cuestiones diversas. El Partido Republicano está junto a los partidos neofascistas en Europa. Está en el extremo. El Partido Demócrata está más o menos en el centro.
Creo que en España la gente no aceptaría a candidatos como Michelle Bachman o Rick Santorum… Políticos que aquí se consideran normales. Creo que en Europa no se les aceptaría.
Mira lo que ha pasado en los últimos 15 años o así en las primarias del Partido Republicano. Cada año alguien salía del voto popular, como Michelle Bachman, Rick Santorum o Herman Cain. Los candidatos que elegía la base electoral eran tan demenciales que el establishment (los banqueros, abogados y demás) se quiso deshacer de ellos. Y acabaron con ellos. La diferencia es que en 2016 no lo consiguieron. Pero Trump se parece mucho a gente como Bachman y otros que provenían de la base electoral. Y esa es la gente que escucha a Rush Limbaugh y compañía. ¿Qué esperas que crean?
Quería preguntarle sobre literatura. ¿Qué obras literarias le influyeron más en su infancia y adolescencia?
De pequeño iba a la biblioteca pública, volvía a casa con veinte libros, me sentaba en una esquina y los leía. De todo tipo. Sobre todo literatura del siglo XIX. Mucha literatura rusa.
¿No hay ningún autor en particular que le venga a la memoria?
Claro, hay autores a los que recuerdo leer muchas veces. O libros que leí varias veces, como Los hermanos Karamazov, de Dostoievski. Debí leerlo tres o cuatro veces. Guerra y Paz…
¿Consideró en algún momento de su vida dedicarse a la política?
No [se ríe]. Para empezar, sería inconcebible que me eligieran para nada. Pero además no se me daría nada bien. No tengo talento para esas cosas. A modo de ejemplo, en el departamento de Lingüística en el MIT se elegía a una persona para que lo dirigiera, y es un cargo que circulaba entre el profesorado: alguien lo dirige durante un par de años, luego se elige a otro… Yo era el único al que nunca dejaron que lo llevara, porque sabían que haría un destrozo.
En una entrevista reciente le preguntaron acerca de la libertad intelectual en las universidades, y en su respuesta mencionó de pasada que no hay apenas profesores marxistas en las universidades americanas. Quería saber si le importaría desarrollar esa cuestión.
Fíjate en los departamentos de economía de las universidades y mira si es posible encontrar a algún profesor marxista. Los hay en cualquier otro país. Paul Sweezy, un economista marxista de renombre, nunca pudo encontrar trabajo. Hay un profesor marxista de economía muy bueno en la Chico State University de California. Hay un par de personas aquí y allá, pero a lo que se le llama izquierda aquí son sobre todo posmodernos… que, en mi opinión, no tienen nada de izquierda. Solo son gente que emplea términos de la izquierda.
Mencionó en una entrevista que se considera a sí mismo conservador en algunos ámbitos. ¿A qué se refería?
No me refería a los conservadores de hoy en día, sino al conservadurismo tradicional, que es básicamente lo mismo que el liberalismo clásico. Creo que el anarquismo moderno se puede entender como el desarrollo natural de algunas ideas del liberalismo clásico que se vinieron abajo con el capitalismo. No podían existir bajo el capitalismo. Por ejemplo, fíjate en John Stuart Mill. Pensaba que lo natural para cualquier empresa era que estuviese dirigida por asociaciones de trabajadores. Eso es liberalismo clásico. Y también es anarquismo.
Se nos enseñaba sobre Stuart Mill como un liberal clásico, no como un precursor del anarquismo.
Esas eran sus creencias. Te enseñaron acerca de la libertad de expresión, la libertad… lo cual es correcto. Pero, ¿qué significa libertad? Según se interpreta aquí, en EEUU, por libertad se entiende la libertad para acumular riquezas sin restricciones. Eso no es lo que significaba antes. De hecho, si te fijas en toda la tradición, empezando por la Antigua Roma y Cicerón cuando hablaba sobre los gobiernos, hasta mediados del siglo XIX, la idea de tener un trabajo y depender de otro se consideraba que era, en esencia, lo mismo que la esclavitud. No fue hasta el comienzo de la revolución industrial cuando empezaron a hacerse esfuerzos por sacarle a la gente esa idea de la cabeza. Los movimientos obreros a finales del XIX en la zona este de Massachusetts consideraban que el trabajo asalariado se diferenciaba de la esclavitud sólo en que era temporal. Eso opinaban personas como Abraham Lincoln, uno de los últimos liberales clásicos. Es más, era un lema del Partido Republicano. Los cambios en la conciencia de la gente a raíz de la imposición del capitalismo son enormes. Pero son dos mil años de historia. Es cierto que eran sociedades esclavistas, pero los ciudadanos libres no deberían depender de nadie.
Nunca deja de sorprenderme cómo la derecha económica usa la palabra “libertad” como si les perteneciera ideológicamente.
Es la libertad para acumular riquezas, no la libertad para que un individuo no dependa de otros. Si te paras a pensar en lo que llamamos aceptar un empleo, significa someterse al poder de un modo que va más allá de cualquier estado totalitario. Stalin no le decía a la gente cuándo podía ir al baño, o con quién podía hablar. Y sin embargo eso lo hacen todas las empresas. Son entidades totalitarias que reciben un fuerte apoyo de los “libertarios”, que creen que son maravillosas porque el gobierno no interfiere con su derecho para gestionar y controlar. De hecho, si te fijas en cómo piensan los “libertarios” (lo que se entiende por libertarios en EEUU), es muy chocante. Mira lo que decían los gurús como Von Mises, Hayek… Pensaban que el poder del Estado tenía que usarse de forma violenta para reprimir a los sindicatos y la socialdemocracia. Todos apoyaban a Pinochet. Von Mises, que era algo más mayor, apoyaba el fascismo, porque liberaba a las sociedades de las interferencias con el mercado. Como los sindicatos de trabajadores, que interfieren con el mercado al proteger los derechos laborales. Eso no está bien, así que cuando llegan las tropas fascistas y se los cargan, mucho mejor. Y a eso se le llama libertario en EEUU.
Así es como se usa ese término hoy en día.
Así se usa hoy. Es algo muy extraño. El caso más llamativo es el de Pinochet en Chile. Lo llevaban los Chicago Boys, estudiantes de Milton Friedman. Friedman, Hayek y otros fueron allí de visita y para supervisar, y les pareció maravilloso. De hecho, Hayek, un gran pensador, pasó un tiempo en el Chile de Pinochet y dijo que no había nadie allí que no pensara que había más libertad con Pinochet que con Allende. Eso es lo que se entiende por libertario.
Eso me recuerda a La Doctrina del Shock, de Naomi Klein. ¿Lo ha leído?
Creo que es un buen libro, pero tiene un fallo. Tiene razón en que el capitalismo se aprovecha de los desastres con el fin de maximizar el beneficio, pero lo que no dice es que hace lo mismo cuando no hay desastres. Dicho de otra manera, usan cualquier circunstancia para maximizar los beneficios. Es cierto que hay cosas que se pueden hacer cuando la sociedad está en shock que no se pueden hacer en otro momento… Pero es un buen libro.
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2019.10.23 06:00 LamTheCarMan Biografía de Diego Rivera

Diego Rivera era un pintor mexicano del siglo veinte. Era un parte del movimiento muralista. Rivera nació en el ocho de diciembre, 1886 en Guanajuato, México. Tenía un hermano mellizo, pero él murió cuando él tiene dos años. Sus padres eran profesores. Su madre se llamaba Maria del Pilar Barrientos y ella era indígena y europea. Su padre se llamaba Don Diego de Rivera y él era europea. Los dos de sus padres eran mexicanos. Rivera tenía hermana también; ella nació en 1891 y se llamaba Maria. Cuando Rivera tenía tres años, él empezó a dibujar. En 1898 Rivera comenzó a estudiar en la Academia de San Carlos en la ciudad de México. En la Academia, él aprendía técnicas tradicionales de arte. Después de él se graduó de la Academia, recibió una beca del gobernador de Veracruz para estudiar el arte en la Europa. Primera, Rivera estudió en Madrid. Allí estudiaba con el pintor realista Eduardo Chicharro Aguera. Durante su tiempo en Madrid, Rivera creaba cuadros realistas como La noche de Avila de 1907. En 1909, fue a París. Allí, conoció a Angelina Beloff, una pintora rusa. Ella era la primera esposa de Rivera. En 1910, Rivera regresó a México; la Revolución Mexicana estaba empezando cuando él fue a allí. Sin embargo, él no se quedó en México, y fue a París en 1911. Entonces, él conoció a artistas como Pablo Picasso que influyeron Rivera, y él empezaba a tener un estilo cubista en su obra. Un ejemplo de su arte cubista es Retrato del escultor Oscar Miestchaninoff de 1913. En 1916, el hijo de Rivera y Beloff, se llamaba Diego, nació. Desafortunadamente, él murió en 1917. En 1919, la hija de Rivera y una mujer se llamaba Marevna Vorobev, se llamaba Marika, nació. Entonces, en 1921, Rivera dejó Beloff, Marevna, y su hija en la Europa y regresó a México. Después de una pelea con miembros del movimiento cubista y después de eventos políticos como la Revolución Mexicana y la Revolución Rusa, Rivera empezó a dejar cubismo por un estilo mas realista. En 1920, Rivera fue a la Italia. En Italia, Rivera estaba inspirado de los frescos que veía allí. En 1922, después de él regresó a México, Rivera hizo su primera mural, La Creación en la Escuela Nacional Preparatoria. En ese año, él se juntó el Partido Comunista Mexicano y también ese año el se casó Guadalupe Marin. En 1924, Lupe, la hija de Rivera y Marin, nació. En los años veinte y treinta, Rivera pintó muchos murales que muestran la cultura mexicana y los campesinos y las indígenas de México. Muchas veces Rivera pintaba escenas de la historia de México en sus obras también. Unos ejemplos incluyen Festival de las Flores de 1925, Baile en Tehuantepec de 1928 y Zapata, líder agrario y de 1931. En 1928, Rivera se divorció de su esposa. En 1929, Rivera se casó con la comunista y pintora Frida Kahlo. Ese año, el Partido Comunist Mexicano lo expulsó porque él colaboraba con el gobierno de México. En 1930, Rivera se fue de México por los Estados Unidos con su esposa para pintar murales en San Francisco. Un mural que Rivera hizo, se llama Alegoría de California, era para el club de la Bolsa de San Francisco. También, pintó un gran mural para la Escuela de Bellas Artes de California, que ahora se llama Instituto de Arte de San Francisco. Su tercera mural que pintó en San Francisco era Unión de la expresión artística del norte y sur de este continente. Los tres murales estaban terminados en 1931. Después de su viaje a San Francisco, Rivera y Kahlo regresaron a México por menos de un año y entonces fueron a Detroit en los Estados Unidos. En 1932, Rivera creó murales para la Sociedad de Fundadores del Instituto de Artes de Detroit. El mural se llama Industria de Detroit. En el marzo de 1933, Rivera y Kahlo llegaron a Nueva York porque él iba a pintar un mural para el Centro Rockefeller. El mural, Hombre en el cruce de caminos, tenía un retrato de Vladimir Lenin, que a la familia de Rockefeller no le gusta. Cuando Rivera no quiso a quitarlo, el proyecto fue terminado y el mural fue destruido. Después de este desastre, Rivera y Kahlo regresaron a México, donde él podía reproducir el mural que el Centro Rockefeller destruyó en el Palacio de Bellas Artes. En 1934 Rivera fue a los Estados Unidos para pintar muchos murales por la Exposición Internacional Golden Gate. Entonces, él hizo muchos mas murales en México entre de los años treinta y los años cincuenta. En 1954, su esposa, Frida Kahlo, murió. El próximo año, él se casó su tercera esposa, Emma Hurtado. En 1957, Diego Rivera murió. La obra de Diego Rivera podía mostrar los temas de la vida de los campesinos y de historia. Los murales de Diego Rivera inspiraron a Theodore Roosevelt, el Presidente de los Estados Unidos, a crear el Proyecto de Arte Federal, porque a Roosevelt le gusta cómo la gente podía mirar mas arte en público en vez de en una galería. La obra de Diego Rivera podía llegar a gente analfabeto. Generalmente, mas gente que nunca podía mirar el arte porque Rivera hizo el arte libre por todos.
Biography.com Editors. “Diego Rivera Biography.” The Biography.com Website, A&E Networks Television, 28 Apr. 2017, www.biography.com/people/diego-rivera-9459446.
“Cronología.” Museum of Modern Art, Museum of Modern Art, 2011, www.moma.org/interactives/exhibitions/2011/rivera/es/chronology.php.
“Diego Rivera.” PBS, Public Broadcasting Service, 26 Aug. 2006, www.pbs.org/wnet/americanmasters/diego-rivera-about-the-artist/64/.
“Diego Rivera Biography.” DiegoRivera.org, 2010, www.diegorivera.org/biography.jsp. “Mural Timeline.” Diego Rivera Mural Project, Diego Rivera Mural Project, 18 Oct. 1970, riveramural.org/muraltimeline.
The Art Story Contributors. “Diego Rivera's Life and Legacy.” The Art Story, The Art Story Contributors, 2018, www.theartstory.org/artist-rivera-diego-life-and-legacy.htm.
The Editors of Encyclopaedia Britannica, . “Diego Rivera.” Encycloadia Britannica, Encycloadia Britannica, Inc., 20 Mar. 2017, www.britannica.com/biography/Diego-Riv era.
Watkins, Thayer, and Betty Faultner. “The Timeline of the Turbulent Life of Diego Rivera: His Art and His Politics.” The Timeline of the Turbulent Life of Diego Rivera: His Art and His Politics, San José State University, www.sjsu.edu/faculty/watkins/rivera.htm.
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2016.06.04 03:57 ShaunaDorothy Levantamiento de masas derroca al odiado Mubarak - Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Por un gobierno obrero y campesino! (Primavera de 2011)

https://archive.is/j4eck
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 974 (18 de febrero de 2011), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
14 DE FEBRERO—Gobernó Egipto con mano de hierro por cerca de 30 años. Pero el 11 de febrero, después de 18 días de un levantamiento sin precedentes coronado por una ola de huelgas, Hosni Mubarak finalmente se vio forzado a renunciar a la presidencia egipcia, entregándole el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En la Plaza Tahrir (Liberación) en El Cairo y en ciudades de todo el país, estallaron celebraciones masivas de millones de personas de todos los sectores sociales; es el júbilo por lo que parece ser el final de una dictadura venal y corrupta que gobernó el país bajo leyes de excepción, encarcelando y desapareciendo a sus opositores en las vastas cámaras de tortura de Egipto.
Inspirado por el levantamiento de Túnez, donde los manifestantes desafiaron una severa represión para derrocar a la dictadura de Zine al-Abidine Ben Ali, Egipto estalló a partir del 25 de enero. Los manifestantes enfrentaron valerosamente una enorme arremetida de las odiadas Fuerzas Centrales de Seguridad, que dejó al menos 300 muertos. En todo el país —desde la capital hasta Alejandría en el norte y Aswan en el sur, y desde los centros industriales como Mahalla al-Kobra, Suez y Puerto Said hasta las ciudades del desierto como Jarga en el Sahara y al-Arish en el Sinaí—, los manifestantes desataron su furia contra el régimen dirigiéndose contra los edificios de la policía y de seguridad, así como los del gobernante Partido Nacional Democrático.
Mubarak fue derrocado. Pero el pilar más importante del aparato estatal capitalista bonapartista de Egipto, el ejército, ocupa hoy el poder directamente. Los militares anunciaron la disolución del parlamento títere de Mubarak y la formación de un panel para enmendar una constitución que ni siquiera vale el papel en el que está impresa. Como advertimos en nuestro último artículo sobre las protestas de Egipto, “Que quede claro: independientemente de lo que ocurra con Mubarak, sigue planteada la amenaza grave de que los gobernantes burgueses de Egipto exijan una represión salvaje para restaurar y mantener el ‘orden’ capitalista” (WV No. 973, 4 de febrero). Han habido escaramuzas entre los manifestantes de la Plaza Tahrir y los soldados que intentan evacuarlos. El 14 de febrero, mientras circulaban rumores de que el régimen prohibiría las huelgas, el ejército emitió el Comunicado No. 5, en el que denunciaba las huelgas argumentando que conducirían a “resultados negativos” y ordenaba a los obreros que volvieran al trabajo.
Todos los opositores burgueses —desde demócratas liberales como Mohamed ElBaradei y su Asociación Nacional por el Cambio, George Ishak de la organización Kefaya y Ayman Nour del partido Ghad, hasta la reaccionaria Hermandad Musulmana— han recibido al ejército con los brazos abiertos con el fin de restaurar la estabilidad. Las omnipresentes banderas egipcias que se ondean en las manifestaciones, las cuales movilizaron a todos los sectores de la sociedad salvo a las capas más altas de la burguesía, reflejan una muy arraigada conciencia nacionalista. Surgido de una historia de subyugación imperialista, el nacionalismo ha servido por mucho tiempo a los gobernantes burgueses de Egipto para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa superior asquerosamente rica y la brutalmente explotada y empobrecida clase obrera.
Hoy, este nacionalismo se expresa con la mayor claridad en la creencia de que el ejército es el “amigo del pueblo”. Desde el golpe de estado dirigido por Gamal Abdel Nasser y sus Oficiales Libres en 1952, que derrocó a la monarquía y puso fin a la ocupación británica del país, el ejército ha sido considerado el garante de la soberanía nacional egipcia. De hecho, desde 1952, el ejército ha sido la columna vertebral de una dictadura tras otra. Ese año, Nasser lo movilizó para disparar contra obreros textiles en huelga en Kafr Al-Dawwar, cerca de Alejandría. En 1977, Anwar el-Sadat lo movilizó para “restaurar el orden” tras un levantamiento nacional de dos días en respuesta al precio del pan. Apenas la semana pasada, el ejército facilitó los ataques asesinos de policías vestidos de civil y golpeadores a sueldo del régimen contra los manifestantes que ocupaban la Plaza Tahrir. Pese a declarar que no se opone a los manifestantes anti-Mubarak, el ejército arrestó a cientos y torturó a muchos. ¡Abajo la ley de excepción! ¡Libertad a todas las víctimas de la represión estatal bonapartista!
Junto con la policía, los tribunales y las cárceles, el ejército constituye el núcleo del estado capitalista, un aparato para la represión violenta de la clase obrera y los oprimidos. Sobre todo, la campaña por “restaurar la estabilidad” va dirigida contra la clase obrera. En medio de las protestas contra Mubarak, decenas de miles de obreros estallaron huelgas que continúan hasta hoy. Éstas abarcan a los cerca de seis mil obreros del Canal de Suez, por el que atraviesa el ocho por ciento del comercio mundial. Sin embargo, los pilotos del Canal siguen trabajando, asegurando el tránsito de los barcos. Miles de obreros textiles y metalúrgicos se fueron a huelga en la ciudad industrial de Suez, escenario de algunas de las protestas más combativas. Según el Guardian londinense (28 de enero), ahí los manifestantes “tomaron las armas almacenadas en una comisaría y pidieron a los policías que salieran del edificio, para después quemarlo”. Los trabajadores del transporte público de El Cairo siguen en huelga mientras que, tras la caída de Mubarak, las huelgas se han extendido a los obreros metalúrgicos fuera de la capital, los trabajadores de correos, los obreros textiles de Mansoura y otras ciudades, así como a miles de trabajadores petroleros y del gas.
Al luchar por demandas económicas —contra los salarios de hambre, los empleos eventuales y la constante humillación por parte de los patrones— la clase obrera está demostrando la posición excepcional que detenta al echar a andar los engranajes de la economía capitalista. Este poder social confiere a la clase obrera el potencial de dirigir a las masas empobrecidas en la lucha contra su condición abyecta. En un país en el que casi la mitad de la población vive con dos dólares o menos al día y donde la miseria está reforzada por la represión de un estado policiaco, las aspiraciones democráticas de las masas están entrelazadas con la lucha en contra de sus condiciones económicas.
Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un “tribuno del pueblo”, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas.
La liberación de las fuerzas productivas de las cadenas con que las ciñen los imperialistas y sus agentes económicos y políticos de la burguesía egipcia sólo puede venir a través de la conquista del poder por parte de la clase obrera, al frente de todos los oprimidos. Esto se consiguió por primera y única vez con la victoria de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. Dirigida por el Partido Bolchevique, la clase obrera derrocó el orden burgués, liberando al país del yugo imperialista, aboliendo la propiedad privada de la tierra y liberando a una miríada de naciones y pueblos oprimidos del antiguo imperio zarista. La solución de estas tareas democráticas se combinó con la expropiación de los medios de producción por parte del estado obrero, lo que sentó las bases para el desarrollo de una economía colectivizada y planificada.
¡Por la revolución permanente!
Egipto es un país de desarrollo desigual y combinado. Junto con la industria moderna, existe un vasto campesinado sin tierra bajo la bota de terratenientes implacables. El país tiene un pequeño sector de jóvenes tecnológicamente al día y altamente educados junto con una tasa de alfabetización de apenas 71 por ciento (59 por ciento en el caso de las mujeres). Alminares medievales y edificios modernos rivalizan en el horizonte de El Cairo, mientras en sus calles los automóviles modernos luchan por abrirse paso entre rebaños de cabras y ovejas y carros tirados por burros. Una inmundicia y una pobreza inhumanas compiten con despliegues grotescos de riqueza. Desde el enclave obscenamente próspero de Zamalek puede verse, del otro lado del Nilo, el barrio miserable de Imbaba, donde los niños beben de las coladeras abiertas y a veces son devorados vivos por perros y ratas. El odio popular contra Mubarak se alimenta en buena parte de la enorme fortuna que ha amasado su familia, estimada en cerca de 70 mil millones de dólares.
Una potencia regional por derecho propio, Egipto es sin embargo una neocolonia, cuya brutal y asesina burguesía está atada —y necesariamente tiene que estarlo— por un millón de lazos al imperialismo mundial, que se beneficia de la explotación, opresión y degradación de sus masas. Durante décadas, el principal apoyo del régimen de Mubarak fue el imperialismo estadounidense, al que Egipto sirve como eje para el dominio del Medio Oriente rico en petróleo. Comenzando con el gobierno de Sadat, Egipto ha sido un aliado estratégico del Israel sionista y en los últimos años ha ayudado al bloqueo hambreador de los palestinos de Gaza, inclusive sellando la frontera en el Sinaí.
Durante el levantamiento contra Mubarak, el gobierno de Obama osciló entre expresiones de apoyo a su régimen —especialmente a las “reformas” que prometió su vicepresidente Omar Suleiman, quien por mucho tiempo ha desempeñado un papel clave en el programa de rendición y tortura de la “guerra contra el terrorismo” de Washington— y críticas vociferantes del gobierno. Estados Unidos ha destinado mil 300 millones de dólares cada año para armar al ejército egipcio. Tras la renuncia de Mubarak, Obama declamó que Estados Unidos estaba “dispuesto a dar toda la asistencia necesaria —y solicitada— para buscar una transición hacia la democracia que tenga credibilidad”.
Para darse una idea de lo que Washington quiere decir cuando habla de democracia, basta desplazar la mirada más hacia el este, a los cadáveres de más de un millón de iraquíes que murieron como resultado de la invasión y ocupación de 2003, así como a la barbarie imperialista que las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN infligieron a los pueblos de Afganistán. Sólo hay que mirar a los jeques, déspotas y caudillos que abundan en el Medio Oriente y que, junto con los gobernantes israelíes, actúan como agentes del imperialismo estadounidense. Cuando Obama dice que quiere una “transición ordenada del poder” en Egipto, quiere decir que desea un Egipto “estable”, con el ejército cumpliendo su papel en la región en nombre de Estados Unidos.
La auténtica liberación nacional y social requiere que el proletariado se movilice en una lucha revolucionaria contra los imperialistas y la burguesía nacional. Una revolución proletaria en Egipto tendría un efecto electrizante entre los obreros y oprimidos de todo el Norte de África, el Medio Oriente y más allá. Más de una cuarta parte de todos los hablantes de árabe vive en Egipto, un país de más de 80 millones de habitantes y que tiene al proletariado más numeroso de la región. Ya han estallado protestas desde Marruecos hasta Jordania y Yemen —estados clientes de EE.UU.— en solidaridad con las masas egipcias y en contra de sus propios gobernantes déspotas. El 12 de febrero, en Argel cerca de 35 mil policías se lanzaron sobre una protesta de diez mil manifestantes que exigían la renuncia de Abdelaziz Bouteflika y arrestaron a cientos.
En Gaza, miles se movilizaron tras la renuncia de Mubarak, ondeando banderas palestinas y egipcias, y deseando desesperadamente que un nuevo régimen egipcio alivie su hambruna. Antes del 11 de febrero, tanto Hamas en Gaza como la Autoridad Palestina en Cisjordania habían tratado de sofocar toda manifestación de solidaridad. Una revolución socialista en Egipto abriría una perspectiva de liberación nacional y social ante las oprimidas masas palestinas y, al extender una mano de solidaridad obrera al proletariado hebreoparlante de Israel, ayudaría a sentar las bases para destruir desde dentro al estado-guarnición sionista de Israel mediante una revolución obrera árabe-hebrea.
De manera crucial, una revolución proletaria en Egipto encararía inmediatamente la necesidad de extenderse a los países capitalistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica, lo que sentaría las bases para la eliminación de la escasez mediante el establecimiento de una economía socialista planificada al nivel internacional. Como subrayó León Trotsky, dirigente junto con Lenin de la Revolución Rusa, en su libro de 1930, La revolución permanente:
“La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional...
“La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta”.
¡Romper con el nacionalismo burgués!
La presente situación en Egipto ofrece una apertura extraordinaria para que los marxistas planteemos una serie de demandas transicionales que vinculen las actuales luchas de la clase obrera y los oprimidos con la conquista del poder proletario. Pero prácticamente toda la izquierda internacionalmente se ha limitado ha ofrecer un vacuo aplauso a lo que llama la “Revolución Egipcia”. Esto queda ejemplificado por el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] de Estados Unidos que, cuando el ejército asumió el control del país el 11 de febrero, publicó un encabezado que decía: “El WWP se regocija junto con el pueblo egipcio”.
En Egipto, el grupo Socialistas Revolucionarios (SR), inspirado por el Socialist Workers Party británico del fallecido Tony Cliff, emitió una declaración el 1º de febrero llamando a que los obreros egipcios “¡usen su poder y la victoria será nuestra!” Pero esto no era un llamado a que la clase obrera luchara por el poder. Por el contrario, los SR disuelven a la clase obrera en la exigencia no clasista de “todo el poder al pueblo” y en la consigna de “revolución popular”. Cuando dicen “¡Abajo el sistema!”, los SR identifican al “sistema” con el régimen de Mubarak, no con el orden capitalista. En toda la declaración no se menciona siquiera la palabra “socialismo”. Tampoco hay la menor indicación de oposición a los demócratas liberales burgueses como ElBaradei, la reaccionaria Hermandad Musulmana o el extendido nacionalismo que sirve para atar a los explotados y oprimidos con la burguesía egipcia. De hecho, los SR apelan al craso nacionalismo egipcio al declarar: “La revolución debe restaurar la independencia de Egipto, su dignidad y su papel dirigente en la región”.
En medio de las rampantes ilusiones en el ejército, los SR se quejaban de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak no fue nunca el “ejército del pueblo”. ¡Ahora, estos reformistas están promoviendo incluso a la odiada policía, regocijándose en su declaración del 13 de febrero de que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”! Tan profundas son las ilusiones de los SR en la benevolencia del estado capitalista que abrazan a los carniceros, violadores y torturadores del régimen, las mismas fuerzas que por años han aterrorizado a la población, que en las últimas semanas han asesinado a más de 300 manifestantes y que el 2 de febrero ayudaron a organizar el asalto a la Plaza Tahrir.
La clase obrera debe tomar la dirección
Los jóvenes egipcios que iniciaron la “Revolución del 25 de enero” han sido aclamados por todos, desde los opositores burgueses hasta los medios de comunicación estatales que, hasta la caída de Mubarak, los habían denunciado como agentes extranjeros. Entre estos jóvenes, en su mayoría pequeñoburgueses, un buen número estuvo animado no sólo por sus propios reclamos, sino particularmente por el inquieto proletariado egipcio, que en la última década ha participado en una ola de luchas que ha abarcado a más de dos millones de obreros que han tomado parte en más de tres mil huelgas, plantones y demás acciones. Éstas se llevaron a cabo desafiando a la corrupta dirigencia de la Federación Sindical Egipcia, que Nasser estableció en 1957 como brazo del estado.
En el fondo, la pequeña burguesía —una clase intermedia que abarca muchas capas con intereses diversos— es incapaz de postular una perspectiva coherente e independiente, y necesariamente caerá bajo el influjo de una de las dos clases principales de la sociedad capitalista: la burguesía o el proletariado. Entre estos jóvenes militantes, que mostraron una increíble valentía al enfrentar al régimen de Mubarak, los que estén comprometidos a luchar en nombre de los desposeídos deben ser ganados al programa revolucionario e internacionalista del trotskismo. Estos elementos serán críticos para forjar un partido revolucionario que, como los bolcheviques de Lenin, se fundará mediante la fusión de los obreros más avanzados con intelectuales desclasados.
En oposición a una perspectiva proletaria y revolucionaria, los reformistas del Secretariado Unificado (S.U.) presentan la democracia burguesa como el fin último de la lucha. En un artículo de enero de 2011 publicado en Internet bajo el título “Las revoluciones están en marcha en Túnez y Egipto”, el S.U. exige “iniciar un proceso de elecciones libres para una Asamblea constituyente”, presentando esto como parte de un “programa de un gobierno democrático que estaría al servicio de los obreros y la población”.
Ningún gobierno “estaría al servicio de los obreros y la población” sin el derrocamiento de la burguesía. Como escribió Lenin en sus “Tesis sobre la Asamblea Constituyente” de diciembre de 1917: “Todo intento, directo o indirecto, de plantear la cuestión de la Asamblea Constituyente —desde un punto de vista jurídico, formal, dentro del marco de la democracia burguesa corriente, sin tener en cuenta la lucha de clases y la guerra civil— es una traición a la causa del proletariado y la adopción del punto de vista de la burguesía”. Estamos por que los obreros y campesinos expulsen a los funcionarios del gobierno nombrados desde arriba. Exigimos el fin de la prohibición de los partidos políticos y llamamos por una asamblea constituyente revolucionaria basada en el sufragio universal. Lograr esta demanda requiere una insurrección popular que derroque el régimen militar. Al mismo tiempo, los marxistas deben luchar por organizaciones obreras masivas e incluyentes como órganos embrionarios del poder estatal proletario.
Nuestro propósito es ganar a los oprimidos y desposeídos al lado de la clase obrera, contraponiendo su poder social y liderazgo a todas las alas de la burguesía nacional egipcia y luchando por arrancar a las masas de sus ilusiones en la democracia burguesa. A lo largo de las huelgas de la última década y durante el actual levantamiento, los obreros formaron comités de huelga y otros organismos para coordinar sus acciones. Estos órganos de lucha plantean directamente la necesidad de sindicatos independientes del estado capitalista y todas las fuerzas burguesas. Hoy, existe una base palpable para impulsar la perspectiva de construir organizaciones obreras más amplias. Éstas incluirían comités de huelga conjuntos, que reúnan obreros de diferentes fábricas en huelga; guardias de defensa obreras, organizadas independientemente del ejército para defenderse contra los golpeadores y rompehuelgas del régimen; y comités populares basados en la clase obrera que se encarguen de la distribución de alimentos y otros bienes ante la escasez y la corrupción del mercado negro.
El surgimiento de estas organizaciones, culminando con consejos de obreros, plantearía la cuestión de qué clase gobierna la sociedad. Al actuar como un pivote en torno al cual millones de trabajadores estén unidos en sus luchas contra los explotadores, los consejos de obreros, como los soviets que surgieron durante la Revolución Rusa, serían órganos de poder dual, que competirían por el poder con la burguesía. Sólo cuando la clase obrera se erija como un contendiente serio por el poder, la base conscripta del ejército, extraída en su gran mayoría de la clase obrera y el campesinado, podrá ser escindida de la oficialidad burguesa y ganada al lado del proletariado.
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Si bien las protestas en Egipto han estado centradas en exigencias seculares y democráticas, las imágenes de las protestas muestran repetidas sesiones de rezos —no sólo islámicos, sino también coptos en la Plaza Tahrir el domingo 6 de febrero, “Día de los Mártires”—. La religión es omnipresente en Egipto, promovida por los islamistas, la iglesia copta y el gobierno, cuyo argumento se puede resumir así: si no pueden tener comida, que tengan a Dios. Esta profunda religiosidad pesa como una roca sobre las mujeres, cuyas condiciones de vida se han deteriorado en las últimas décadas. Cualquier organización socialista que no asuma la lucha por la liberación de la mujer en Egipto será una farsa y un obstáculo para la liberación humana.
La mayoría de las mujeres que salieron a la Plaza Tahrir y otros lugares de Egipto llevaban la mascada que cubre el cabello y el cuello (hijab). Más del 80 por ciento de las mujeres egipcias lleva el hijab —no por ley, sino forzadas por una norma social basada en el oscurantismo— para consternación de muchas de sus madres, que décadas antes lucharon por quitárselo.
La opresión de la mujer forma parte del núcleo de la sociedad egipcia. De igual forma que el predominio de la religión, ésta tiene sus raíces en el atraso del país, el cual es reforzado a su vez por la subyugación imperialista. La ley egipcia codifica esta opresión. La constitución declara: “El Estado garantizará la coordinación de los deberes de la mujer para con su familia y su trabajo en la sociedad” y “la fuente principal de la legislación es la Jurisprudencia Islámica (Sharia)”. La poligamia es legal, al igual que el repudio (en el que un hombre puede divorciarse de su esposa simplemente diciéndole “me divorcio de ti”). El aborto es ilegal, con muy pocas excepciones, y la mujer está subordinada por ley a su padre o a su esposo. La ley egipcia trata el adulterio del hombre y de la mujer de maneras muy diferentes, siendo el segundo mucho más grave.
Aunque es ilegal, la mutilación genital femenina prolifera, tanto entre musulmanes como entre cristianos. Según la Organización de las Naciones Unidas, el 96 por ciento de las mujeres entre los 15 y los 49 años de edad han sufrido la mutilación genital. Los “asesinatos de honor” también son rampantes entre los musulmanes y los cristianos, aunque las estadísticas son imposibles de encontrar ya que éstos no se reportan o se reportan como suicidios. Una rápida ojeada al cine y la televisión egipcios basta para mostrar hasta qué punto esta barbaridad es una tradición valorada y respetada. La ley egipcia contiene excepciones atenuantes al castigo del homicidio, que permiten a los jueces reducir las sentencias de los hombres que asesinan a mujeres como resultado de “crímenes pasionales”.
La valerosa socialista y feminista egipcia Nawal El-Saadawi ha escrito numerosas obras sobre la opresión de la mujer en el Medio Oriente. En su clásico de 1980, The Hidden Face of Eve [La cara oculta de Eva], habla de la arraigada obsesión con el “honor”:
“La sociedad árabe aún considera que la fina membrana que cubre la apertura de los órganos genitales externos es la parte más preciada e importante del cuerpo de una niña, mucho más valiosa que un ojo, un brazo o una pierna. Una familia árabe no sufre tanto si una chica pierde un ojo como si pierde la virginidad. De hecho, si una niña pierde la vida, sería una catástrofe menor comparada con la que sería si pierde el himen”.
Al mismo tiempo, las mujeres conforman una parte decisiva de la clase obrera, donde han desempeñado un papel dirigente en las huelgas de la última década, especialmente en la industria textil. Una de las más dramáticas fue la huelga textil de diciembre de 2006 en Mahalla al-Kobra. Más de 20 mil trabajadores pararon. Y fueron mujeres quienes la dirigieron, iniciando la huelga mientras los hombres seguían trabajando. Durante su protesta a las afueras de la fábrica, comenzaron a corear: “¿Dónde están los hombres? ¡Aquí están las mujeres!” Esto tuvo el efecto deseado, pues los hombres se les unieron, lanzando una de las huelgas más grandes que Egipto haya presenciado en años.
Puede que la mujer egipcia sea la esclava de los esclavos, pero también es una parte vital de la misma clase que sentará las bases materiales de su liberación al romper las cadenas del atraso social y el oscurantismo religioso mediante la revolución socialista. Como enfatizó Trotsky en un discurso de 1924, “Perspectivas y tareas en el Lejano Oriente”, “no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado”.
La bancarrota del nacionalismo egipcio
Durante mucho tiempo, los gobernantes egipcios se han aprovechado de que las fronteras modernas de su país, de manera única en el Norte de África y el Medio Oriente, son similares a las antiguas. Esto supuestamente confirma la creencia de que la nación egipcia se remonta a los albores de la civilización. En realidad, el nacionalismo egipcio es producto de la obra modernizadora de principios del siglo XIX del gobernante otomano albanés Mohammed Ali, quien creó las primeras escuelas seculares, estableció el primer ejército nacional y sentó las bases para el surgimiento de una burguesía nacional. Sin embargo, Egipto siguió subyugado por las potencias coloniales europeas.
La fuerza de la mitología nacionalista egipcia también ha podido verse en la adulación al gobierno del coronel Nasser, un caudillo nacionalista de izquierda, en la que ha participado buena parte de la izquierda. Un elemento central de la fe popular en el ejército es el hecho de que el régimen de Nasser marcó la primera vez que los egipcios gobernaban el país desde la conquista persa en el año 526 antes de nuestra era. Desde que Nasser tomó el poder en 1952 todos los gobernantes egipcios han salido del ejército.
El ejército egipcio también es el único en el mundo árabe que ha logrado acertarle un golpe severo al ejército israelí, durante la guerra árabe-israelí de 1973 (tras haber sufrido una derrota humillante en 1967). Hablando de cómo el ejército “ya no es el ejército del pueblo”, el grupo de los Socialistas Revolucionarios escribió en su declaración del 1º de febrero: “Este ejército ya no es aquel que derrotó al enemigo sionista en octubre de 1973” (la guerra terminó en un empate). De hecho, la guerra de 1973, así como la de 1967 y la de 1948, no fue sino una batalla entre dos potencias regionales por sus propios intereses, en la que el proletariado no tenía bando. En cambio, la clase obrera internacional tenía el deber de defender a Egipto contra el ataque imperialista durante la guerra de 1956, que comenzó después de que Nasser nacionalizara el Canal de Suez.
En cuanto a Israel, no hay duda de que el estado sionista es el enemigo brutal de las masas palestinas, y exigimos la retirada inmediata de todas las tropas y colonos israelíes de los territorios ocupados. Pero también lo son los gobernantes árabes, que tienen las manos manchadas con la sangre de decenas de miles de palestinos. La liberación social y nacional de los palestinos no sólo requiere barrer con el estado sionista, sino también derrocar a los gobernantes capitalistas árabes en Jordania, donde la mitad de la población es palestina, y en el resto de la región. Entendemos que no será una tarea fácil arrancar al proletariado hebreo parlante de las garras del sionismo; pero cualquier perspectiva para Israel que rechace la revolución obrera árabe-hebrea condena a las masas palestinas a la opresión nacional.
El apoyo al nacionalismo árabe ha llevado a derrotas sangrientas del movimiento obrero en todo el Medio Oriente, y de manera notable en Egipto, donde Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas egipcios. Al llegar al poder, Nasser trató de apelar a Estados Unidos, pero fue rechazado; entonces volvió los ojos al estado obrero degenerado soviético en busca de asistencia financiera, militar y política. Al mismo tiempo, para consolidar su dominio, suprimió a los comunistas, a los cuales apresó, torturó y asesinó. Pero incluso mientras esto ocurría, el Partido Comunista siguió apoyando a Nasser y en 1965 se liquidó en su Unión Socialista Árabe.
Detrás de esta abyecta capitulación estaba el esquema estalinista de la “revolución por etapas”, que pospone la revolución socialista para un futuro indefinido mientras en la primera etapa, la “democrática”, el proletariado se subordina a una burguesía nacional supuestamente “antiimperialista”. La historia ha demostrado que la “segunda etapa” consiste en asesinar a los comunistas y masacrar a los obreros. Millones de obreros que buscaron la dirección de los partidos comunistas en Irak, Irán y otros lugares fueron traicionados por sus falsos líderes estalinistas. En Egipto, esta traición se presentó como apoyo al “socialismo árabe” de Nasser.
De hecho, el “socialismo árabe” era un mito que consistía en un capitalismo con una fuerte inversión estatal. Estaba diseñado para suprimir al proletariado, que se había lanzado a luchas sustanciales en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo luchas contra la ocupación británica. El papel que Nasser le confería a los obreros quedó capturado en su declaración: “Los obreros no exigen; nosotros damos”. A cambio de la pasividad del proletariado, Nasser implementó varias reformas que aumentaron los salarios y redujeron el desempleo. Sin embargo, con el tiempo, la inversión estatal terminó por agotarse, y ya no quedó mucho para “dar”.
Tras la llegada de Sadat al poder en 1970, los comunistas quisieron reorganizarse. Sadat respondió desatando a la Hermandad Musulmana para que los aplastara de manera efectiva. También expulsó a los asesores soviéticos (tras haber usado el armamento soviético contra Israel en la guerra de 1973) e instituyó la política de “puertas abiertas” a la liberalización económica, recortando los subsidios alimenticios y de otros tipos como un medio de enfrentar el estancamiento económico. Mubarak llevó esto aún más lejos y más profundo con su programa neoliberal de privatizaciones masivas. En contraste con las ilusiones populares, Mubarak no representó una ruptura con el nasserismo, sino su legado. Bajo Nasser, Sadat y Mubarak, Egipto ha permanecido subyugado al mercado mundial imperialista y sus dictados. La diferencia real entre Nasser y Mubarak se remite a que, mientras el primero era un gobernante bonapartista genuinamente popular, el segundo era ampliamente odiado.
Si el poderoso y combativo proletariado egipcio ha de ponerse a la cabeza de los oprimidos para luchar por su propio gobierno, debe romper con sus ilusiones nacionalistas. Lo que hoy se plantea con urgencia es la construcción de un partido obrero, sección de una IV Internacional trotskista reforjada, que luche por un Egipto proletario, como parte de una federación socialista del Medio Oriente.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/egipto.html
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2016.05.21 16:25 ShaunaDorothy Declaración de la LCI para las protestas de Praga contra el FMI y el Banco Mundial ¡Aplastar la explotación imperialista mediante la revolución socialista mundial! (noviembre de 2000)

https://archive.is/feRdA
A continuación publicamos una declaración de la Liga Comunista Internacional, emitida el 16 de septiembre pasado, dirigida a las protestas planeadas contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Praga ese mismo mes. Las protestas contra la "globalización" se han convertido en un foco de actividad internacionalmente, y han sido objeto de viciosos ataques y terror policiacos, incluyendo arrestos masivos. Exigimos la inmediata liberación de todos los arrestados y el levantamiento de todos los cargos.
Los jóvenes radicalizados atraídos a estas protestas quieren superar el odioso empobrecimiento de las masas en el "Sur Global" que se justifica y forza en nombre del capitalismo del "libre mercado". Sin embargo, los organizadores de la campaña contra la "globalización" buscan encauzar estas preocupaciones y la lucha por la justicia social hacia apelaciones nacional-chovinistas a su propia burguesía.
La demanda principal de la protesta de Seattle fue que la Casa Blanca de Clinton presionara a la OMC para que adoptara y forzara una ley de normas internacionales para el trabajo y el medio ambiente. Además, la protesta estuvo dominada políticamente por la burocracia sindical de la AFL-CIO, que puso en escena una orgía anticomunista contra China y de proteccionismo chovinista. Las manifestaciones en Washington unos meses después se enfocaron en apelaciones liberales a los dirigentes del Banco Mundial para que cancelaran la deuda de los países del "Tercer Mundo".
Los organizadores de estas movilizaciones denuncian molestos al FMI, la OMC y el Banco Mundial por ser antidemocráticos y estar bajo el control de grandes corporaciones "trasnacionales". Al mismo tiempo, apelan a los gobiernos "democráticos" de América del Norte y Europa Occidental. En realidad, el estado capitalista estado u ni dense es el instrumento político fundamental de los bancos de Wall Street, General Motors, Boeing y otros; el estado capitalista alemán cumple el mismo propósito para los bancos de Frankfurt, Daimler-Benz y Siemens; etc. Las instituciones económicas internacionales como el FMI y la OMC están dominadas políticamente por los estados imperialistas principales, mientras que se convierten cada vez más en una arena de conflictos entre ellos.
En México, entre los principales porristas del "espíritu de Seattle" se encuentran la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) y su grupo juvenil Contracorriente. En su periódico Estrategia Obrera núm. 14 (octubre de 2000) ensalzan las manifestaciones como "una nueva vanguardia anticapitalista" sin mencionar una sola palabra sobre sus ilusiones en el imperialismo "democrático" ni sobre la contrarrevolución capitalista que ha dado pie a la embestida burguesa antiproletaria a nivel mundial. La LTS apoyó esos movimientos contrarrevolucionarios en Europa Oriental y la URSS sin cuyo triunfo, para empezar, no se habrían reunido el FMI y el BM en Praga, capital del antiguo estado obrero checoslovaco. Con una verborrea nacionalista tercermundista antiestadounidense, el artículo de la LTS no menciona ni por equivocación al enemigo principal de los obreros y jóvenes radicalizados en México: la burguesía mexicana lacaya de los imperialistas.
En oposición fundamental a los principales impulsores seudoizquierdistas del "imperialismo de los derechos humanos", la Liga Comunista Internacional lucha por la liberación de los obreros, campesinos y otros trabajadores, de la explotación, la pobreza y la degradación social mediante revoluciones proletarias tanto en los centros imperialistas como contra sus lacayos en los países neocoloniales, estableciendo así la base para una economía socialista planificada internacional.
¿"Convertir a Praga en Seattle"? ¡Si no hubiera sido por la contrarrevolución que destruyó Europa Oriental y la antigua Unión Soviética hace una década, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no se estarían reuniendo en Praga! La "revolución de terciopelo" desmembró a Checoslovaquia y ahora el pueblo trabajador, las mujeres y las minorías nacionales y étnicas sufren la cruda explotación, el empobrecimiento y las depredaciones del mercado capitalista. En cuanto a las ilusiones de "libertad", hoy las fuerzas policiacas especialmente entrenadas por el FBI estadounidense y apoyadas por la OTAN amenazan las manifestaciones obreras e izquierdistas con un reforzamiento brutal de la "ley y el orden" de los banqueros imperialistas.
A pesar de toda la palabrería sobre la preocupación por las masas trabajadoras, el llamado oficial para un "día global de acción" en Praga no dice nada sobre el tratamiento de choque capitalista que llevó a una precipitación en la expectativa de vida y devolvió la hambruna a Rusia, echó hacia atrás el derecho de las mujeres al aborto a lo largo de Europa Oriental y dio pie a la emergencia de una plaga parda de terror fascista dirigida especialmente contra inmigrantes y romaníes (gitanos). La guerra de los Balcanes del año pasado hundió a Serbia en una devastación peor que la de los nazis de Hitler. El resultante desastre económico, social y ecológico tampoco mereció mención en el manifiesto oficial para Praga. ¿Por qué sucede esto? Porque los supuestos izquierdistas que organizaron la protesta "antiglobalización" de este año son principalmente la mismísima gente que apoyó la guerra imperialista contra Serbia a nombre de la preocupación "humanitaria" por los albaneses kosovares. Son también los mismos "izquierdistas" que se unieron a sus propios gobernantes capitalistas para luchar por la destrucción de la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental y quienes apoyaron la elección de la sangrienta camarilla de falsos "socialistas", "ex comunistas" y dirigentes "laboristas" que actualmente gobiernan la Europa capitalista.
Nosotros, camaradas de la Liga Comunista Internacional (LCI), estamos orgullosos de luchar por el auténtico comunismo de los bolcheviques de Lenin y Trotsky. Nuestra perspectiva es proletaria, revolucionaria e internacionalista. Reconocemos que el conflicto fundamental en la sociedad es la lucha del trabajo contra el capital. Debido a su papel central en la producción, el proletariado tiene el poder social para tirar a los explotadores capitalistas y a todo su sistema de explotación de clase, la opresión racial, sexual y nacional y la guerra imperialista. El proletariado tiene el poder y el interés de clase para crear una sociedad —inicialmente un estado obrero— sobre la base de la propiedad colectiva y una economía racional e internacionalmente planificada, llevando a una sociedad comunista sin clases y a la extinción del estado. Alcanzar esta meta requiere de la construcción de un partido leninista-trotskista igualitario internacional. Luchamos por convertirnos en el partido capaz de dirigir revoluciones socialistas internacionales.
Sostener las conquistas proletarias ya arrebatadas a la clase capitalista es parte integral de nuestra lucha. Es por eso que nosotros los trotskistas luchábamos por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética y de los estados obreros deformados de Europa Oriental contra el ataque imperialista y la restauración capitalista. Con todos los recursos a nuestro alcance, luchamos en 1989-90 en la RDA [Alemania Oriental] por dirigir una revolución política obrera, manteniendo las formas de propiedad colectiva y reemplazando a los falsos dirigentes estalinistas por un gobierno de consejos obreros. Esto pudo haber sido la guía para la resistencia contra la restauración capitalista a lo largo de Europa Oriental y para la revolución socialista proletaria en occidente. La LCI luchó de nuevo por despertar a los obreros soviéticos para preservar y extender las conquistas de la Revolución Rusa de 1917, que había sido asquerosamente traicionada por décadas de falsa dirección estalinista, pero que no fue derrocada hasta 1991-92. Hoy, el destino del estado obrero deformado chino y la vida de miles de millones de trabajadores en China, a lo largo de Asia y alrededor del mundo, penden en la balanza. Luchamos por la defensa militar incondicional del estado obrero chino contra las renovadas maquinaciones militares e intromisiones económicas imperialistas. Las conquistas de la Revolución China de 1949 están amenazadas por las "reformas" económicas de mercado de los estalinistas chinos, pero estos ataques también han engendrado una revuelta proletaria significativa. Es necesario un partido trotskista para dirigir al proletariado a la victoria mediante una revolución política obrera para preservar y extender las conquistas de la Revolución China de 1949.
Las devastadoras consecuencias mundiales de la contrarrevolución capitalista también destruyeron las teorías antimarxistas del "capitalismo de estado", adoptadas por la Tendencia Socialista Internacional del fallecido Tony Cliff y los estrafalarios y siempre cambiantes "ideólogos" de la Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria (LICR, o sea Workers Power) y otros renegados del marxismo (ver "La bancarrota de las teorías sobre ‘una nueva clase’", Spartacist [edición en español] núm. 30, primavera de 2000). Según los cliffistas, la contrarrevolución en la antigua URSS fue simplemente un "paso a un lado" de una forma de capitalismo a otra. Su antisovietismo rabioso de la Guerra Fría se expresó en aquel momento: "El comunismo colapsó.... Es un hecho que debe regocijar a todo socialista." (Socialist Worker, [Gran Bretaña], 31 de agosto de 1991).
Hoy, el proletariado fue arrojado hacia atrás en todo el mundo, y los imperialistas de EE.UU., sin el freno del poderío militar soviético, pueden andar sin miramientos por todo el planeta, utilizando algunas veces a la Organización de las Naciones Unidas como hoja de parra, en volviendo intervenciones militares globales en el manto del "humanitarismo". Los imperialismos rivales, especialmente Alemania y Japón, sin la restricción de la unidad antisoviética de la Guerra Fría, buscan aplacar sus propios apetitos por controlar los mercados mundiales y proyectar concomitantemente su poder militar. Estos intereses nacionales en conflicto llevaron a la ruptura de las pláticas de la OMC en Seattle el año pasado. Estas rivalidades interimperialistas demarcan guerras futuras con armas nucleares, lo cual amenaza con extinguir la vida en el planeta.
Así, la tarea de quitar el poder a los explotadores capitalistas es ahora más urgente que nunca. Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario. Hoy, las premisas básicas del marxismo auténtico deben ser motivadas contra la falsa identificación prevaleciente del colapso del estalinismo con el fracaso del comunismo. El dominio estalinista no era comunismo, sino su perversión grotesca. La burocracia estalinista, una casta parasitaria empotrada sobre el estado obrero como la burocracia asentada sobre un sindicato, surgió en el estado obrero degenerado soviético bajo condiciones de atraso económico y aislamiento debido al fracaso por extender la revolución a cualquiera de los países capitalistas avanzados. Los estalinistas dijeron que construían el "socialismo en un solo país", algo imposible, como explicó León Trotsky (y Marx y Engels antes que él), ya que el socialismo es necesariamente de extensión internacional. El "socialismo en un solo país" fue una justificación para vender revoluciones internacionalmente para aplacar al imperialismo mundial. Como lo explicó de manera brillante Trotsky en La revolución traicionada (1936), las contradicciones de la sociedad soviética no podían durar por siempre: "¿Devorará el burócrata al estado obrero, o la clase obrera lo limpiará de burócratas?" Esa contradicción se resolvió amargamente por la negativa.
Marxismo contra anarquismo y "globalización"
La gente que se llama a sí misma "anarquista" reúne una gama que va desde los golpeadores pequeñoburgueses derechistas que odian a la clase obrera y atacan a los comunistas, hasta revolucionarios subjetivos que se solidarizan con el proletariado y buscan genuinamente derrocar a la burguesía. En el último caso, el atractivo del anarquismo es un rechazo saludable al reformismo parlamentario de los socialdemócratas, los ex estalinistas y los falsos izquierdistas que promueven y mantienen el orden capitalista. De hecho, por oponerse a los falsificadores reformistas del marxismo, el mismo Lenin fue denunciado como anarquista. Cuando el líder bolchevique llegó a Rusia en abril de 1917 y llamó por una revolución obrera para derrocar al gobierno provisional capitalista, los mencheviques denunciaron a Lenin como "un candidato... ¡al trono de Bakunin!" (Sujánov, The Russian Revolution, 1917: A personal record [La Revolución Rusa, 1917: Un registro personal, 1984]). (Bakunin era el líder anarquista de la I Internacional). Como lo puso Lenin en El estado y la revolución: "Los oportunistas de la socialdemocracia actual tomaron las formas políticas burguesas del estado democrático parlamentario como límite del que no podía pasarse y se rompieron la frente de tanto prosternarse ante este ‘modelo’, considerando como anarquismo toda aspiración a romper estas formas."
No es sorprendente que haya algún resurgimiento de las creencias anarquistas, fertilizadas por el triunfalismo burgués multilateral de que "el comunismo ha muerto". La Revolución Rusa redefinió a la izquierda internacionalmente y su desmantelamiento final tiene un efecto similar a la inversa. Cuando el nuevo estado obrero era en los hechos un faro para la liberación, en el clímax de los levantamientos revolucionarios internacionales fomentados por la Revolución Rusa, los mejores de los militantes anarquistas y sindicalistas (por ejemplo James P. Cannon, Víctor Serge y Alfred Rosmer) se convirtieron en luchadores dedicados y disciplinados por el comunismo de Lenin y Trotsky. Antes de su ruptura final con el marxismo, Serge el anarquista increpó a los socialdemócratas, que llevaron a los obreros a la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial y viajó a la Rusia soviética a apoyar al nuevo estado obrero. En el curso de la lucha contra los revanchistas contrarrevolucionarios (a quienes algunos anarquistas apoyaron de manera criminal), Serge se unió al Partido Bolchevique y escribió a sus amigos anarquistas franceses para motivar al comunismo contra el anarquismo:
"¿Qué es el Partido Comunista en épocas de revolución? Es la élite revolucionaria, poderosamente organizada, disciplinada, obedeciendo a una dirección congruente, avanzando hacia una sola meta claramente definida por los caminos trazados para ésta, mediante una doctrina científica. Siendo una fuerza tal, el partido es el producto de la necesidad; es decir, son las leyes de la historia misma. Esa élite revolucionaria que en época de violencia permanece desorganizada, indisciplinada, sin una dirección congruente y abierta a impulsos variables o contradictorios, se dirige al suicidio. No es posible ningún punto de vista contrario a esta conclusión."
—La vie ouvrière, 21 de marzo de 1922; reimpreso en The Serge-Trotsky Papers [Los archivos de Serge-Trotsky], Cotterill, ed. (1994)
La difusa popularidad del "anarquismo" entre la juventud actual es por sí misma un reflejo del retroceso en la conciencia política en el nuevo periodo político que comenzó con la derrota colosal que fue la contrarrevolución capitalista en la URSS y en Europa Oriental. En el fondo, el anarquismo es una forma de idealismo democrático radical que apela a la supuesta bondad innata, incluso de los imperialistas más rapaces, para servir a la humanidad. La Liga de los Justos (que cambió de nombre a Liga de los Comunistas alrededor del ingreso de Karl Marx en 1847) tenía como consigna principal "Todos los hombres son hermanos". Observando que había algunos hombres de los que no era ni quería ser hermano, Marx convenció a sus camaradas de cambiar la consigna a "¡Proletarios de todos los países, uníos!"
Históricamente, el anarquismo ha probado ser un obstáculo colaboracionista de clase para la liberación de los oprimidos. Uniéndose a los Ejércitos Blancos contrarrevolucionarios, algunos anarquistas saludaron el levantamiento de Kronstadt contra la Revolución Rusa, y Kronstadt sigue siendo una piedra de toque anticomunista para los anarquistas de hoy. Durante la Guerra Civil española, los anarquistas se convirtieron en ministros del gobierno del frente popular que desarmó y reprimió la lucha armada de los obreros contra el capitalismo, abriendo el camino a las décadas de dictadura franquista.
Hoy, las diferencias fundamentales entre el marxismo revolucionario y el idealismo liberal anarquista también se pueden ver en las protestas contra la "globalización". La noción de que las grandes corporaciones capitalistas trascienden actualmente el sistema de estado-nación y dominan el mundo a través de instituciones como el FMI y la OMC es falsa hasta la médula. La "globalización" es una versión actual de la idea del "ultraimperialismo" propuesta por el socialdemócrata alemán Karl Kautsky, quien arguyó que los capitalistas de diferentes países pueden resolver sus conflictos de intereses con medios pacíficos (incluso democráticos). Como señalamos en nuestro folleto Imperialism, the "Global Economy" and Labor Reformism [El imperialismo, la "economía global" y el reformismo obrero]: "Las firmas llamadas multinacionales o trasnacionales no operan por encima ni independientemente del sistema de estado-nación; más bien, dependen vitalmente de sus estados burgueses nacionales para proteger sus inversiones más allá de sus fronteras de la oposición popular y de los estados capitalistas rivales. De allí que los estados imperialistas deben mantener poderosas fuerzas militares y la correspondiente base industrial doméstica."
Muchas organizaciones que apoyan la movilización de Praga piden un "control democrático" del FMI o del Banco Mundial para mejorar las condiciones de la gente del "Sur Global" (Asia, África y América Latina). El PDS alemán (Partido del Socialismo Democrático) argumenta que el trabajo del FMI y del Banco Mundial debe hacerse más transparente y está por una Organización de las Naciones Unidas genuinamente internacional. Hemos llamado "imperialismo de los derechos humanos" a estas apelaciones a la acción, en nombre de los obreros y de los oprimidos, a los opresores y amos directos imperialistas. No sólo son absurdas, sino que estas apelaciones a que el imperialismo se vuelva de alguna manera más responsable y humanitario, son reaccionarias porque crean ilusiones mortales en que la dictadura de la burguesía en sus adornos "democráticos" pueden de alguna manera ser el agente del cambio social a favor de los obreros y de los oprimidos. Esta mentira ata a los explotados a sus explotadores y traza un callejón sin salida para la lucha social.
La idea de que una Organización de las Naciones Unidas "global" puede actuar a favor de los intereses de la humanidad es una mentira que enmascara los mecanismos económicos del imperialismo capitalista. El imperialismo no es una política basada en "malas ideas", sino que es integral para el funcionamiento del sistema basado en la propiedad privada, la extracción de ganancias y la necesidad del capitalismo de conquistar nuevos mercados. Como explicó Lenin respecto a la antecesora de la ONU, la Liga de las Naciones: "Resultó que la Liga de las Naciones no existe, que la alianza de las potencias capitalistas es puro engaño y que, en realidad, es una alianza de asaltantes, cada uno de los cuales trata de arrebatar algo al otro.... La propiedad privada es un robo, y un Estado basado en la propiedad privada es un Estado de asaltantes que hacen la guerra para el reparto del botín." (Discurso en la conferencia de presidentes de comités ejecutivos de distritos, subdistritos rurales y aldeas de la provincia de Moscú", 15 de octubre de 1920).
La primera intervención de la ONU (1950-53) fue una "acción policiaca" contra los estados obreros deformados norcoreano y chino, masacrando a hasta cuatro millones de corea nos. Una década después, la intervención militar asesina en el antiguo Congo Belga fue dirigida bajo los auspicios de la ONU e incluyó el asesinato del nacionalista de izquierda Patrice Lumumba. En el extremo izquierdo del espectro anarquista aparece un artículo en la "página de internet A-Infos" anarquista, que sobresale entre los constructores de la manifestación de Praga por su aguda oposición a rogarle al enemigo de clase que actúe con moralidad y "cancele la deuda del Tercer Mundo". Llaman a aplastar al FMI y al Banco Mundial, y proponen: "Las demandas directas se colocarán no sobre los apaciguadores y compañía, sino sobre las organizaciones obreras y sus direcciones reformistas para desechar al FMI-Banco Mundial y para cancelar la deuda trillonaria ¡YA!" Pero el mundo no se cambiará mediante consignas lanzadas en una gran manifestación o incluso en una gran huelga, y las direcciones reformistas a las que llaman apoyan al imperialismo capitalista. ¿Cómo llegamos entonces del capitalismo al socialismo? Esa es la pregunta para la cual el anarquismo no tiene respuesta.
La teoría marxista y el modelo de los bolcheviques de Lenin dirigiendo a la clase obrera al poder estatal en la Revolución Rusa de octubre de 1917 es la única solución revolucionaria. Los obreros no pueden tomar la maquinaria del estado capitalista y "reformarla" en el interés de los oprimidos. Deben luchar por el poder, aplastando al estado capitalista y creando un estado obrero –una dictadura del proletariado— que aplastará la resistencia contrarrevolucionaria de los antiguos gobernantes capitalistas. Los bolcheviques de Lenin cancelaron la deuda acumulada por el zar y la burguesía rusa al tomar el poder y negarse a pagarla. Esto fue parte de la perspectiva revolucionaria internacionalista de los bolcheviques; contra el apaciguamiento del imperialismo, lucharon por extender el Octubre ruso a una revolución socialista mundial. Entendieron que no podía construirse el socialismo en un solo país.
Contra los aspectos reaccionarios predicados por los anarquistas tradicionales como Prudhon y de los que hoy hacen eco los "verdes" pequeñoburgueses, de que los trabajadores no deben aspirar al bienestar, sino que deben vivir en una existencia espartana comunal, nosotros los marxistas luchamos por la eliminación de la escasez, por una sociedad donde los trabajadores disfruten los frutos de su trabajo que hoy expropian los capitalistas. Decirle a los trabajadores que "aprieten el cinturón" es, de hecho, el programa del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, mediante las políticas hambreadoras de "austeridad" impuestas a las masas del "Tercer Mundo". En nombre de "defender al medio ambiente", los partidos verdes que están ahora en las coaliciones gobernantes en Alemania y en Francia son aún más agresivos que los socialdemócratas imponiendo la "austeridad" capitalista. Frente a las recientes protestas masivas contra los precios extorsionados del combustible, los verdes franceses se opusieron a la concesión del primer ministro socialista de reducir el impuesto al combustible en un 15 por ciento.
En contraste con el impulso anarquista/verde de detener el avance técnico y reducir el nivel de consumo, nosotros los marxistas tomamos el lado de Big Bill Haywood, un dirigente de los IWW (Obreros Industriales del Mundo, conocidos como los "Wobblies"). Cuando un camarada le reprochó que fumara un buen puro, respondió: "¡Nada es demasiado bueno para el proletariado!" Los marxistas reconocemos que la historia del progreso humano ha sido una lucha por dominar a las fuerzas de la naturaleza. El desarrollo de la agricultura y la domesticación de animales fue una incursión exitosa dentro de la "ecología natural" del planeta, que creó un excedente social, abriendo un camino hacia delante partiendo de la breve y brutal lucha por la subsistencia diaria en la sociedad humana temprana. Para extender a las masas empobrecidas del "Tercer Mundo" todas las cosas de las que gozan los izquierdistas pequeñoburgueses occidentales —electricidad, escuelas, agua limpia potable, medicinas, transporte público, computadoras— se requiere un gigantesco avance en la capacidad industrial y técnica. Ese avance requiere de una revolución internacional victoriosa dirigida por una vanguardia revolucionaria consciente, para hacer consciente a la clase obrera de su misión y para arrebatarla del grillete de los reformistas y seudorrevolucionarios, lacayos del capitalismo.
Es precisamente el servicio leal de los "verdes" nacionalistas burgueses a la clase dominante lo que los lleva a ignorar los más grandes desastres ecológicos del planeta. Así, Joschka Fisher, el ministro verde de asuntos exteriores del IV Reich, apoyó el bombardeo a Serbia de manera vociferante. Los Balcanes están ahora asolados por las cápsulas de uranio residuales y el agua envenenada, y la destrucción de la infraestructura industrial y social moderna significa que la verdadera cuenta de muertos de la guerra de los Balcanes será engrosada por muchos años. Con "verdes" como estos, ¿quién necesita al Doctor Insólito, a I.G. Farben o a la Dow Chemical Company?
De la misma manera, la Guerra del Golfo contra Irak en 1991 destruyó una de las sociedades más avanzadas en la región. Hace diez años, la tasa de mortandad infantil en Irak estaba entre las más bajas del mundo y hoy es la mayor; una sociedad cuya avasalladora mayoría sabía leer y escribir y tenía acceso al servicio médico, ahora muere literalmente de hambre, gracias al bloqueo continuo de la Organización de las Naciones Unidas. Los llamados "izquierdistas" que se opusieron a la guerra devastadora contra Irak contrapusieron las sanciones de la ONU como una alternativa "humanitaria". La LCI se opuso a las sanciones como un acto de guerra que ha matado a más gente que las bombas. El apoyo de la falsa izquierda a los sangrientos crímenes del "imperialismo de los derechos humanos" es la única explicación del estruendoso silencio sobre estas cuestiones en cualquier propaganda oficial para las protestas "anti-globalización" en Seattle, Washington D.C. y Praga. La LCR francesa llamó abiertamente por una intervención militar imperialista en Kosovo bajo el control de la OCSE [Organización para la Cooperación y la Seguridad Europea] o de la ONU (Rouge, 1º de abril de 1999). La LICR (Workers Power) hizo campaña abiertamente por la derrota de las fuerzas serbias ante el ELK, herramienta del imperialismo de la OTAN; compartió una plataforma en Londres con entusiastas del bombardeo de la OTAN y celebró el retiro de las fuerzas serbias, proclamando estúpidamente que "en la secuela de la victoria de la OTAN en Kosovo una situación prerrevolucionaria está madurando" ("La lucha por derrotar a Milosevic en Serbia", 11 de agosto de 1999, declaración de la LICR).
En contraste, la LCI luchó en todas partes por la defensa militar de Serbia contra el imperialismo de EE.UU./ONU/OTAN, sin dar ni un miligramo de apoyo político al chovinista serbio Milosevic, de la misma forma en la que anteriormente luchamos por movilizar al proletariado en la Guerra del Golfo por la derrota del imperialismo y tomamos abiertamente la defensa de Irak (ver la declaración de la LCI sobre la guerra en los Balcanes, abril de 1999 en Spartacist [núm. 30]). Los internacionalistas revolucionarios luchan por la derrota de "su propia" burguesía y por la defensa de las víctimas de la guerra imperialista. La orgía de socialchovinismo de los supuestos izquierdistas es un reflejo directo de su apoyo a los gobiernos europeos que impulsaron la Guerra de los Balcanes. Hace dos años, el SWP británico [el cliffista Socialist Workers Party] hizo una campaña a favor de y se declaró a sí mismo "por encima de la luna" por la elección de Tony Blair, quien era el más grande halcón de la OTAN en Europa. Mientras que posaban a la izquierda en la guerra en los Balcanes contra la cobarde multitud del "pobrecito Kosovo", el SWP mostró su juego en su repugnante apoyo al "Nuevo" Laborismo de Tony Benn, cuya oposición a la guerra estuvo empapada del antiamericanismo chovinista de la "Pequeña Inglaterra". ¡Argüir que los cerdos imperialistas de Europa deben dirigir directamente la guerra en lugar de los estadounidenses difícilmente es un movimiento contra la guerra!
Al extremo derecho de este espectro nacionalista están los fascistas. El año pasado, los nazis alemanes marcharon contra la guerra en los Balcanes con consignas como "¡Ni una gota de sangre alemana por los intereses extranjeros!" El antiamericanismo nacionalista con el que el movimiento europeo contra la "globalización" se empapa profundamente, se transforma en fascismo abierto. Las organizaciones fascistas checas planean montar una provocación para su programa genocida en Praga el 23 de septiembre.
En el crisol de la primera guerra de importancia en Europa en cincuenta años, los falsos "trotskistas" demostraron ser productos en descomposición de la "muerte del comunismo". Hoy compiten por la posición para arrebatar el control del "movimiento antiglobalización". Sólo un tonto puede confiar en que los grupos que ayudaron a llevar a los actuales gobiernos capitalistas europeos al poder puedan ahora luchar contra estos gobiernos, sus bancos e instituciones en el interés de los oprimidos. Lejos de ser una alternativa marxista al anarquismo, los seudotrotskistas son oponentes activos del marxismo revolucionario encarnado en el programa y la prácticas de la LCI.
Las bases materiales del oportunismo y el chovinismo nacional
La ideología burguesa —por ejemplo el nacionalismo, el patriotismo, el racismo y la religión— penetra dentro de la clase obrera centralmente a través de la agencia de los "lugartenientes del capital dentro del movimiento obrero", las burocracias sindicales parasitarias basadas en un estrato superior privilegiado de la clase obrera. Si no son reemplazados por una dirección revolucionaria, estos reformistas dejarán a la clase obrera indefensa frente a los ataques capitalistas y permitirán que se destruya a las organizaciones del proletariado, o las dejarán impotentes al atar crecientemente a los sindicatos al estado capitalista. En su trabajo de 1916, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Lenin explicó:
"La obtención de elevadas ganancias monopolistas por los capitalistas de una de las numerosas ramas de la industria, de uno de los numerosos países, etc., da a los mismos la posibilidad económica de sobornar a ciertos sectores obreros, y, temporalmente, a una minoría bastante considerable de los mismos, atrayéndolos al lado de la burguesía de una determinada rama industrial o de una determinada nación contra todas las demás. El antagonismo cada día más intenso de las naciones imperialistas, provocado por el reparto del mundo, refuerza esta tendencia. Es así como se crea el lazo entre el imperialismo y el oportunismo... Lo más peligroso en este sentido son las gentes [como el menchevique Mártov] que no desean comprender que la lucha contra el imperialismo, si no se haya ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa."
El chovinismo nacional y la cobarde capitulación de los organizadores de un movimiento contra la "globalización" son abundantemente evidentes. Así, los organizadores sindicales de la protesta de Seattle contra la OMC se unieron a las fuerzas anticomunistas de extrema derecha, denunciando el "trabajo esclavizado" en los estados obreros deformados chino y vietnamita. Se arrojó acero chino a la bahía y los letreros proclamaban "Primero la gente, no China". Ilustrando por qué Trotsky describió a la burocracia obrera norteamericana como la herramienta ideal de Wall Street para el dominio imperialista de América Latina, las cúpulas sindicales norteamericanas hicieron una campaña para vetar a los camioneros mexicanos de trabajar en EE.UU. No por nada, en América Latina la AFL-CIO es popularmente conocida como la "AFL-CIA". ¡Increíblemente, la Rifondazzione Comunista italiana y los seudotrotskistas del agrupamiento Proposta sostienen a la "dirección" de la AFL-CIA como un modelo a imitar para los trabajadores europeos (véase Proposta núm. 27, enero de 2000)!
Antes de Praga, el SWP británico trabajó poderosamente en la promoción de una manifestación sindical laborista en defensa de salvar los empleos británicos de la fábrica automotriz Rover. Esta manifestación fue un mar de banderas inglesas y de virulento chovinismo antialemán que pone a los obreros británicos contra los alemanes y ata a los primeros a la clase dominante británica. Consignas como "La Gran Bretaña ganó dos guerras mundiales—ganemos la tercera" dan una probada del veneno. Después de lo sucedido en Rover, el SWP se enterró en una campaña a favor de Ken Livingstone a la alcaldía de Londres; un político laborista que fue un vociferante exponente del terror imperialista contra Serbia y desató a la fuerza policiaca en casa. Cuando los manifestantes anarquistas profanaron irreverentemente los símbolos del imperialismo británico en una protesta del Día del Trabajo en Londres, el SWP se alejó por temor de avergonzar a su candidato a la alcaldía de Londres, el "Rojo" Ken Livingstone. Livingstone endosó la represión policiaca a los manifestantes del Día del Trabajo, muchos de los cuales continúan languideciendo en prisión o enfrentan cargos.
En Francia, José Bové dirige masas en protesta contra McDonald’s y las incursiones de la comida rápida norteamericana dentro del pala dar francés. Nuestro interés es organizar a las fuerzas laborales terriblemente mal pagadas en estas cadenas de comida rápida, sin importar cuál sea su propiedad nacional o su "cuisine". Además, si las preferencias culturales o culinarias son sinónimo de "imperialismo"; entonces, para las pocas luces de Bové, mejor preocupémonos por los italianos, porque la gente adora la pizza y ahora se vende en todas partes desde las Islas Aleutianas hasta el Amazonas. ¡¿O fue "imperialismo" cuando una máquina particular alemana, o sea, la imprenta, conquistó el mundo e hizo posible la alfabetización masiva?!
Hablando más en serio, el chovinismo nacional y el oportunismo de las cúpulas obreras de la falsa izquierda envenenan la conciencia de clase y la solidaridad entre los obreros al fomentar las divisiones religiosas, nacionales y étnicas. En años recientes, esto ha alcanzado un grado febril en el frenesí antiinmigrante. Esto amenaza la unidad y la integridad del proletariado como clase para resistir los ataques de los capitalistas y su estado. Como se señaló en la declaración de principios de la LCI (Spartacist [edición en español] núm. 29, otoño-invierno de 1998):
"El capitalismo moderno, es decir, el imperialismo, que alcanza todas las regiones del planeta, en el curso de la lucha de clases y conforme la necesidad económica lo exige, introduce al proletariado por sus estratos más bajos nuevas fuentes de mano de obra más barata, principalmente inmigrantes de otras regiones del mundo, más pobres y menos desarrolladas; trabajadores con pocos derechos que son considerados más desechables en tiempos de contracción económica. Así, el capitalismo, en forma continua crea estratos diferentes entre los obreros; mientras, simultáneamente, amalgama obreros de muchas tierras diferentes."
En el acuerdo Schengen, las potencias europeas cerraron sus fronteras a los inmigrantes, muchos de los cuales huyeron de la destrucción contrarrevolucionaria de Europa Oriental. Las políticas racistas antiinmigrantes de los socialdemócratas actualmente en el gobierno hacen eco a la demagogia de los nazis de "el barco está lleno" y ciertamente alimentan el terror fascista. Mientras tanto, los gobiernos socialdemócratas de frente popular a lo largo de Europa (gobiernos de coalición que involucran a partidos obreros reformistas y a partidos burgueses) arrullan peligrosamente a los obreros con ilusiones parlamentarias de que los socialdemócratas, cuyas propias políticas han pavimentado el camino a los fascistas, "prohibirán" a los fascistas. Tales prohibiciones han servido históricamente sólo para retocar la imagen de la misma burguesía que recurre al fascismo cuando ve amenazado su dominio. Históricamente, tales prohibiciones contra los "extremistas" se han utilizado contra la izquierda, no contra la derecha. En Alemania, en el periodo inmediato de la posguerra, en 1952, se prohibió un pequeño partido neonazi para retocar cosméticamente las credenciales "democráticas" de los herederos del III Reich, quienes reconstruyeron a la Alemania capitalista bajo los auspicios del imperialismo estadounidense. El verdadero propósito fue "justificar" una prohibición constitucional contra el Partido Comunista Alemán en 1956. Exigimos: ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡Ninguna con fianza en el estado burgués! ¡Por movilizaciones obreras y de minorías para detener a los fascistas!
El partido es el instrumento de la revolución socialista
El partido leninista es el instrumento para llevar la conciencia revolucionaria al proletariado, para organizar las luchas proletarias y guiarlas a la consolidación victoriosa en una revolución socialista. Un partido revolucionario debe luchar contra todos los casos de injusticia social y contra todas las manifestaciones de opresión. Es central a nuestra tarea el combatir todos los casos de opresión a las mujeres y "toda la antigua basura" que ha regresado con el oscurantismo religioso, los ataques contra los derechos al aborto y el fanatismo antigay. Soldar la audacia de la juventud al poder social del proletariado es crucial a la lucha por una nueva sociedad socialista.
Nuestro objetivo es una dirección revolucionaria cuyos cuadros deben probarse y entrenarse en la lucha de clases. El camino hacia delante es que las ahora pequeñas fuerzas adheridas al programa de Lenin y Trotsky forjen partidos con la experiencia, la voluntad revolucionaria y la autoridad entre las masas para dirigir revoluciones proletarias exitosas. Nada menos que una IV Internacional trotskista reforjada será suficiente para la tarea de dirigir a los obreros y a los oprimidos a la victoria del socialismo mundial. No tenemos ilusiones en que éste será un camino fácil y reconocemos que la posesión de la tecnología para un holocausto nuclear por una clase dominante irracional y genocida acorta las posibilidades: no queda mucho tiempo.
Nos guiamos por el programa y las prácticas del comunismo auténtico. Como escribió Trotsky en "La agonía del capitalismo y las tareas de la IV Internacional" (1938):
"Mirar la realidad de frente, no ceder a la línea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obstáculos; ser exacto tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar el programa propio en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acción: tales son las reglas de la IV Internacional."
¡Únete a la Liga Comunista Internacional!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/PRAGUE.HTM
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2016.03.20 13:32 Subversivo-Maldito Carta abierta a Pablo Iglesias e Iñigo Errejón

Carta abierta a Pablo Iglesias e Íñigo Errejón [Fuente: https://fridaysxdream.wordpress.com/2016/03/18/carta-abierta-a-pablo-iglesias-e-inigo-errejon/]
Queridos Pablo e Íñigo:
Me permitiréis que os tutee y os hable con confianza, espero. No me conocéis de nada pero yo siento que a vosotros un poco sí; son ya muchos los meses que llevo siguiendo vuestros movimientos, con la ilusión y el orgullo de una madre aunque esté bastante lejos de serlo. Han sido meses de enamorarme con vuestras palabras y vuestros actos; de llegar a creer que podíamos asaltar los cielos, comernos el mundo y derribar las fronteras de todos los pueblos. Meses de creer, de confiar, de sonreír. Meses de recuperar una ilusión perdida después de una serie de desengaños políticos que me habían hundido en la apatía y el desinterés; para mí, el nacimiento de Podemos fue un renacer.
Hoy ha sido un día horrible, la verdad. Me desperté con un artículo del Huffington Post que no me atrevo ni a mencionar: sabéis de sobra cuál es. De sólo recordarlo se me ponen los pelos de punta y se me encoge el estómago. A partir de ahí todo rodó cuesta abajo, y sentí una tristeza y una desazón que llevaba tiempo sin experimentar. La clase de desolación que te invade cuando te das cuenta de que has perdido algo que ya no puedes recuperar; el tipo de miseria que cae sobre tu cabeza como un jarro de agua fría cuando tomas conciencia de que algo, innombrable y escurridizo, se ha roto dentro de ti de manera irremediable.
Por esto, después de unas horas tormentosas en las que no he hecho más que sufrir, lamentarme en grupo, llorar en solitario y comer gominolas a un ritmo alarmante para intentar consolarme, he decidido escribiros una carta. Es probable que jamás la leáis o que, si lo hacéis, penséis que se me ha ido la cabeza; no importa. Al menos podré desahogarme y ser honesta, y eso en sí mismo es casi un acto revolucionario en los tiempos que corren. Pienso abriros mi corazón y publicar esto para que lo vea todo el mundo, porque soy una idealista y probablemente una idiota. Quién dijo miedo del qué dirán.
Yo no sé nada sobre casi nada, lo admito. He tenido la suerte de rodearme en mi vida de gente muy sabia y muy lista, con intereses y conocimientos diversos que he disfrutado pero que, lamentablemente para mí, no se me han contagiado. Oficialmente sólo sé de una cosa: Psicología. Tengo un título de esos que resultan muy bonitos para colgar en el salón pero muy inútiles en la vida real. Miento, en realidad vienen bien para empezar las frases con un “como psicóloga…”.
Como psicóloga, puedo deciros que el cerebro humano tiene una capacidad asombrosa para adaptarse a los cambios, especialmente si son graduales. Es por ello que cuando vives con un niño no te das cuenta de lo mucho que va creciendo salvo cuando le pruebas la ropa del año anterior: esos milímetros del día a día se asimilan al instante en nuestra mente y sólo destacan por acumulación a los ojos de quienes llevan semanas o meses sin ver al crío en cuestión.
Así, cuando uno vive inmerso en una vorágine de cambios continuos, lo que hace dos meses te hubiera parecido una barbaridad se convierte en normalidad en un simple suspiro. De repente te encuentras trabajando 25 horas y no sabes cómo has llegado hasta ahí ni quién ha puesto ese giratiempos en tu cuello, pero no importa, porque mañana serán 26 y creerás que siempre ha sido así. De esta manera, mortífera pero genial, has acabado perdiendo la perspectiva.
Yo, como alocada idealista que soy, no pierdo la fe en la ciencia. Quizá de aquí a 1000 años podamos parar el tiempo y observar una situación determinada desde fuera, como espectadores imparciales; hoy por hoy no es posible. Por eso he pensado que quizás una voz -o unas cuantas- ajenas al torbellino que vivís os podían ayudar en estos tiempos difíciles.
Es verdad que nadie es imprescindible y que Podemos es una herramienta de la gente que debería sobrevivir a cualquier persona; no obstante, de la misma manera en la que nos recordáis que todos somos Podemos creo que es bueno que os recordemos que vosotros también. Cuando deposité mi voto en las urnas, mi ilusión iba para los dos. Me encanta la manera en la que Pablo se sale de madre y hace bromas inapropiadas en los discursos y adoro cómo Íñigo sabe explicarse divinamente sin perder un ápice de su elegancia. Me gusta que Pablo sea un rojillo de manual y me pierde que Íñigo tenga pinta de no haber roto un plato en su vida aunque pueda dar el discurso más contundente del mundo. Me encantáis, los dos. Y creo que Podemos no sería ni de lejos lo mismo si faltase uno.
Los de fuera, los que no tenemos ni idea de cómo va esto de la política y nos dedicamos a militar en la medida de nuestras posibilidades, no entendemos ni la mitad de lo que está pasando. Lo admito, no me avergüenzo: estoy perdida. Quizá no sea lo suficientemente lista, quizá sea una ignorante empedernida, quizá mi mentalidad no sirva para moverse por estos mundos. Lo que sé es que yo, y muchos, no queremos nada de lo que nos intentan vender como irrenunciable.
No queremos corrientes: no queremos Pablistas ni Errejonianos, o Reptilianos, como sea que los hayan llamado. No queremos luchas de poder, ni territoriales ni de ningún tipo, ni choques de fuerzas, ni posiciones reafirmadas o debilitadas. Ni lo entendemos ni queremos entenderlo, o al menos sé que yo no quiero. Cuando os voté, voté la mezcla: al Pablo más radical y al Íñigo más moderado, a los clásicos del PCE y a los que no habían pisado un partido político en su vida. No queremos facciones, queremos el todo. Os queremos a vosotros, a los dos, a todos los que tenéis detrás. Queremos a Podemos como siempre fue, una mezcla maravillosa e impredecible que se mueve como una marea sin luna que la fuerce a una danza rutinaria. Queremos discrepancias y debates, sí, no movimientos especulativos ni luchas de poder. Queremos cambiar las cosas, no que las cosas nos cambien a nosotros.
Seguramente estaréis pensando, con razón, que la chavalina esta que os escribe no tiene ni idea de lo que está diciendo. Es cierto, no la tengo: sólo os digo lo que siento. Puede que sea inevitable que en todos los partidos haya luchas de poder, territoriales y estatales; quizá sea ineludible que las corrientes se decapiten entre ellas, que algunos trepen y otros caigan en desgracia, que rueden cabezas y se desangren los corazones. Pero si realmente no se puede evitar, al menos os pido esto: no lo resolváis como lo harían los demás. No caigáis en los mismos errores que todos los que vinieron antes que vosotros; no pervirtáis el “porque fueron somos, porque somos serán” en algo deprimente como “porque fueron un fracaso, nosotros también fracasaremos”. No lo hagáis, por favor. Sois mi única esperanza.
No estoy exagerando: es posible que si Podemos se desintegra y la situación se vuelve insoportablemente decepcionante acabe yéndome del país, preferentemente a uno cuya realidad política desconozca totalmente. Así me salvaré de involucrarme a mi pesar, al menos por un tiempo, hasta que me vaya enterando de cómo va la película y –como he hecho siempre- me meta hasta el fondo. Entonces volveré a indignarme y a protestar, a tener simpatías y odios, a sentir hasta quedarme exhausta y llevarme la decepción de turno. Y vuelta a empezar, hasta que el cuerpo aguante. Con suerte no será mucho.
En mi casa les gusta mucho reírse de mí, de buen rollo. A menudo me recuerdan que la izquierda siempre ha sido y será una bolsa de gatos, condenada a resquebrajarse y fragmentarse hasta que la fuerza de sus partes sea mucho menor que la del total. Me lo dicen con la mejor de las intenciones, con la condescendencia de hermanos mayores y padres que ven en mí partes de sus yos más jóvenes. Con la triste experiencia de quienes han sido pisoteados, vilipendiados y abandonados por el sistema una y otra vez, en países y épocas distintas. Intentan que no me ilusione demasiado porque saben que luego el golpe será más duro; asumen, y cómo me jode, que inevitablemente habrá un golpe. Porque siempre lo hay, ¿no? Ellos ya han vivido desengaños suficientes y lo saben. Han aprendido a no creer ni confiar en nadie, a ser un poco cínicos y despreocuparse como estrategia de supervivencia. Y los admiro, de verdad, pero a veces temo que jamás conseguiré ser así.
Soy una idealista, con todo lo que ello conlleva: las montañas rusas y los corazones rotos, el volar muy alto y estrellarse en el fondo del precipicio, perder y ganar la fe como un peregrino abandonado a su suerte. Sin embargo, últimamente he estado más cerca que nunca de abandonarme al vacío y dejar que las ilusiones se fueran conmigo. No sólo la política me ha decepcionado: mis expectativas en todos los ámbitos se han visto destrozadas, una a una, hasta que no me ha quedado más remedio que intentar reinventarme.
He perdido la cuenta ya de las veces que he considerado seriamente dejar el país y de las menos que lo he intentado. Tengo un título, un máster, dos idiomas y cero posibilidades de encontrar un trabajo de lo mío en el futuro inmediato. En cuanto a posibilidades de encontrar un trabajo cualquiera… no sé, dejémoslo en un 25% si me mudo de ciudad. Más o menos. He aprendido a base de palos que viviré peor que mis padres, que para cuando yo envejezca el sistema de pensiones habrá desaparecido y tendré suerte si consigo un trabajo estable al menos una vez en la vida. He aprendido que el amor no es suficiente y que nada es para siempre, que el mundo no es justo ni viviré para ver uno que sí lo sea, que haber nacido mujer es una putada en esta sociedad nuestra, que seré eternamente juzgada por lo que haga y que protestar por ello me traerá consecuencias horribles. Aprendí también que mis padres jamás tendrán la vida tranquila de jubilados que se merecen, que trabajar duro no implica que llegues a ningún lado, que estudiar no te hace más listo ni te garantiza llegar más lejos, que las mejores personas acaban siendo las que más sufren y que tampoco viviré para ver un tiempo en el que el dinero deje de mover el mundo.
Y, sin embargo, aquí sigo. Ni me he tirado de un puente ni me he ido de España, y en gran parte ha sido gracias a vosotros. Llevo la inmigración en la sangre: mis bisabuelos y abuelos fueron inmigrantes, mis padres y hermanos también. Yo huí de Argentina con 13 años, convencida de que jamás tendría que volver a hacerlo. Bendita juventud, bendita inocencia. Mi instinto nómada de supervivencia me pide a diario que me largue, que deje todo atrás y me preocupe sólo por mí y por tener algo que llevarme a la boca. Sin embargo, hay otra parte de mí que se niega. Mi otro yo me pide que me quede y que luche hasta quedarme sin fuerzas, que queme todos los cartuchos, que no me resigne a mirar por mí mientras el vecino se muere de hambre. Que la solución no está en buscar otro hogar sino en mejorar éste, que he echado raíces y no es justo cortarlas, que todo el sufrimiento dará sus frutos. Que con 80 años, si vivo tanto, miraré atrás desde esta misma tierra y llegaré a la conclusión de que quedarse valió la pena. Esta parte de mí la habéis alimentado vosotros, y os debe todo. Yo, entera, os debo muchísimo más de lo que jamás podréis pensar o llegar a imaginar, porque ni siquiera en esta carta encontraré las palabras adecuadas para transmitiros todo lo que hay. Digamos que hay cosas que sólo pueden sentirse, no explicarse o definirse. Lo que vosotros habéis hecho por mí es una de ellas.
Me habéis devuelto las ganas de creer. No que podíamos construir un mundo ideal, no, que seré ingenua pero no tanto; simplemente me hicisteis pensar que por una vez había una posibilidad real de cambiar las cosas. De hacer que la vida fuera un poquito menos injusta, sólo eso; de construir un sitio en el que vivir no fuera una lucha diaria, en el que no se deje a nadie atrás, en el que si no podemos ayudar a todos al menos nos dejemos la piel intentándolo. Me mostrasteis que no estaba sola, que tenía compañeros y compañeras de lucha y que juntos podíamos conseguir mucho; me devolvisteis la ilusión, la sonrisa y un poco de mi alma. Me hicisteis llorar como una niña con vuestras palabras, y creedme, hacía años que no lloraba por otro motivo que no fuese la tristeza. Hicisteis que la política dejara de ser un nido de corruptos y ladrones, de psicópatas y mentirosos, y nos disteis una lección a todos.
Ahora, con lágrimas en los ojos, os pido por favor que no lo tiréis por la borda.
Podemos somos todos, sí, pero entended que al final hasta las organizaciones más participativas e inclusivas necesitan referentes en los que mirarse. Cuando la incertidumbre es muy grande los humanos tendemos a fijarnos en lo que hacen otros para guiar nuestra conducta: eso también os lo digo como psicóloga. Vosotros sois nuestros espejos, y necesitamos que nos devolváis esa imagen de unidad en la que solíamos reconocernos. Sabéis mucho de comunicación y de estrategia, me consta, pero hay cosas que sólo se entienden con el corazón. De eso también tenéis mucho: usadlo, por favor. La tranquilidad y la seguridad que nos da, a muchos, el veros juntos contra el mundo no nos la dará ninguna otra cosa. Mi David contra Goliat sois vosotros dos, el de la coleta y el de los suizos, como un tándem indestructible que parece pequeñito pero que al juntarse se vuelve enorme. Si vosotros estáis bien todos sentimos que podemos comernos el mundo, aguantar todas las críticas y callar a los cuñados de turno que se sientan en los bares a comentar con sorna que nos vamos a la mierda. Hoy os necesitamos, más que nunca.
Y sí, sé que vosotros también nos necesitáis. Estamos con vosotros. Os hemos apoyado siempre y seguiremos haciéndolo, pero tenemos que estar juntos en esto. Olvidaos de las corrientes, de las luchas de poder, de lo que dicen los medios y hasta quienes os rodean; olvidaos del futuro del partido como tal, de ese aparato que es “la organización” por la que todos temen y de la que tantos se alimentan. Pensad en por qué empezasteis este proyecto y por qué estáis donde estáis. Queremos trabajar con vosotros, queremos ayudaros a sacar este país adelante, queremos cambiar las cosas, queremos demostrar que los ideales a veces también se hacen realidad. Queremos un mundo distinto, y la sensación de que Podemos acabará haciendo “lo de siempre como los de siempre” tiene el efecto de una nube negra sobre nuestras cabezas desamparadas. Disipad las nubes, devolvednos el Sol en este Marzo tan frío. El miedo nos persigue como una sombra incansable y a muchos ya nos está conquistando. Y sí, es bonito que el grandísimo Monedero nos diga que no debemos dejar que eso pase, pero a ojos de muchos los líderes sois vosotros. Necesitamos oír que saldremos de ésta para poder salir de ésta: profecía autocumplida, se llama. Palabra de psicóloga.
Dicen que las decisiones se toman irracionalmente mucho antes de verbalizarlas y que nuestro instinto se equivoca menos de lo que pensamos. Seguid a vuestro corazón, por cliché que suene. Sabéis, yo en mi tierna juventud era anarquista. No creía en los Estados y mucho menos en los partidos, y repetía con orgullo que, como había dicho el memorable Durruti, “Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”. He crecido, he madurado, he cambiado de opinión; pero estoy convencida de que aquel mundo nuevo con el que soñaba sigue aquí, muy adentro y a flor de piel. Este corazón y el mundo nuevo que habita en él fue el que me guió hasta vosotros; y, con él en un puño, os digo que estoy segura de que no se equivocó.
Pablo, Íñigo: perdonad que me repita, pero os necesitamos más que nunca. Juntos y revueltos, fuertes, auténticos. Sé que es duro, que tenéis derecho a seguir siendo humanos vulnerables, que necesitáis desconectar y alejaros de esto. Lo entiendo, de verdad. Pero si ante este primer escollo nos damos por vencidos, el resto de la estructura caerá por su propio peso cual castillo de naipes. Por eso nos atacan, porque somos frágiles en comparación a las estructuras más rancias que llevan consolidándose más años de los que deberían. Y yo, como otros tantos, estoy dispuesta a aguantar el temporal, a llevar vuestra bandera con orgullo cueste lo que cueste, a defender mis ideales y alzar la voz las veces que haga falta. Seguiré militando pase lo que pase, seguiré luchando para que este sea el partido que queremos para construir la España que nos merecemos. Os pido que hagáis lo mismo, ni más ni menos. Esto recién empieza: no dejéis que acabe tan pronto, cuando lo mejor aún está por llegar.
Os quiero, a los dos. Y, como el todo es mucho más que la suma de las partes, os quiero juntos.
Mucho ánimo, compañeros. Me habéis hecho sentir más orgullosa de lo que he estado en mi vida y no dudo de que seguirá siendo así.
Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones; construyámoslo juntos.
Con cariño,
Una compañera cuyo nombre no importa
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